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Viernes,
15 de marzo de 2002
DESDE
EL MALECON CON...
"Millonarias subastas en el Festival del Habano"
Por
Aurelio Pedroso
(La Habana)
No
hay nada más emocionante en la vida de un señor o señora que ser
capaz de mover en segundos miles de dólares con un pestañazo. De
igual modo, y en el mismo plano emocional, para ese alma de Dios
que no tiene ni dónde caerse muerto, tomar por asalto un
rincón de la subasta y sentarse a ver cómo "vuelan" los billetes.
Esto
ha pasado en La Habana, en la tradicional subasta que cada año se
celebra al calor del Festival Internacional del Habano. En esta,
su IV convocatoria, el monto final fueron nada menos que
640.200
dólares norteamericanos (768.240 euros),que como ya es habitual
van destinados al Ministerio de Salud Pública. Un ministerio que
lo abarca todo porque en la isla no existen instituciones privadas.
El
entorno de la subasta fue el Palacio Museo de Bellas Artes. Iba
acompañada de una Cena de Gala que delegado que deseara asistir
debía pagar 400 dólares el cubierto (480 euros). Y parace que los
hubo y que también algunos se quedaron fuera por remolones. Una
confidencia de una camarera descubrió que se trataba de 700 comensales.
Diez
lotes a subasta. Todos, con excepción de dos cajones antiguos de
marcas de los años 50 y 60 por los que ofrecieron nada más que 9.000
"verdes" (10800 euros). Otro que batió record y puso pelos de punta
fue un humidor de Montecristo decoradoen plata, hecho a mano y con
las maderas más preciosas de la isla. Luego de una emocionante puja
todo quedó en las manos de quien ofreció 100.000 (120.000 euros).
El
presidente Fidel Castro asistió como también ya es costumbre para
firmar algunos humidores. Prometió y cumplió no hacer ningún discurso.
Eso sí, invitó a Francisco Repilado (Compay Segundo) y el músico
llevó nuevamente a subasta su sombrero pues en la III edición ya
lo había hecho en Tropicana. Veinte mil dólares más para la salud.
La
gran atracción de la noche fue el último lote. Se trataba de dos
humidores de la marca Cohiba en cedro y caoba con escultura de plata
en su parte superior. Ambos almacenaban 700 tabacos. A saber: 100
Cohiba Gran Corona, vitola concebida sólo para grandes celebraciones,
50 Espléndidos, 50 Robustos, 100 Lanceros, 50 Coronas Espaciales,
50 Exquisitos, 50 Panetelas, 50 Siglo I, 50 Siglo II, 50 Siglo III,
50 Siglo IV y 50 Siglo V.
Los
nombres de los agraciados fueron casi que imposible de alcanzar
y debieron ser unos cuantos norteamericanos. A fin de cuentas el
gran lauro fue para el tabaco cubano, el mejor del mundo sin discusión.
Por muchos motivos: la calidad de las tierras donde se cultiva,
el clima reinante en ellas y las manos que lo trabajan.
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