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Miércoles,
27 de marzo de 2002
DESDE
EL MALECON CON...
¿Habrá respuesta 'Made in USA' ?
Por
Aurelio Pedroso
(La Habana)
Como en un juego
de tenis, pero visto en cámara en extremo lenta, la bola
ha sido lanzada con elegancia y sabiduría a territorio norteamericano.
Y la blanca esféride no lleva otro mensaje que aquel de vamos
a acabar de una vez y por todas con estos problemas tan míos
como tuyos y sentémonos a colaborar contra el tráfico
ilegal de personas, el tráfico de drogas y estupefacientes,
y cerrar filas contra el terrorismo.
Ese es el recado
de esta semana para el gran imperio desde la pequeña isla.
Desde hace un
buen rato, en el diccionario práctico de las autoridades
cubanas ha aparecido el término "gesto amable". Esto es,
ante un gesto amable del gobierno de los Estados Unidos, cuba respondería
con otro similiar.
Da la impresión
de los últimos "gestos amables" han partido de la isla. Un
nombre, con fonética del viejo y pistolero oeste norteamericano,
el señor Jesse James Bell fue envuelto en papel regalo y
enviado con gusto a los Estados Unidos, que previamente había
hecho la solicitud de extraditarlo por ser un prófugo de
la justicia. Jesse James no estaba involucrado en ninguna actividad
ilegal en la isla, con ese gobierno no hay firmado ningún
acuerdo (Cuba los tiene con
otros 29) y,
sin embargo, fue "un gesto de buena voluntad" enviar al gringo de
regreso a los tribunales también gringos.
Suerte similar
han corrido dos importantes narcos, recientemente capturados. El
colombiano Rafael Miguel Bustamante Bolaños y el bahamense
Roberto Lewis. Ambos con serias acusaciones que lo vinculan al tráfico
de drogas con destino a los vecinos del norte.
La mesa está
servida nada menos que por el comandante Fidel Castro, quien desde
julio del 1999 había públicamente indagado ante las
autoridades norteamericanas qué nivel de colaboración
deseaban: nivel actual, uno más alto, o un nivel total.
Como que desde
pequeño le escuché decir a mi padre de origen campesino
que "la gente hablando se entiende", me parace ya es hora de seguir
hablando para continuar entiéndonos. Máxime cuando
de lo que se trata es de vidas humanas. Unas que matan y otras que
desean vivir.
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