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Lunes,
13 de mayo de 2002
Carter
y Señora, por las calles de La Habana Vieja
Por
Aurelio Pedroso
El mismísimo
Jimmy Carter, ex presidente de EEUU (1977-1981), en la mismísima
Habana. Al fin, la invitación del comandante se hizo efectiva.
"Un merecido
reconocimiento a su actitud como presidente de EEUU", le dijo Castro
en el aeropuerto poco antes de bromear con él e invitarlo a su coche
que, aunque soviético, resultaba cómodo.
Ciertamente
durante aquella Administración se dieron los únicos pasos de ambos
bandos para mejorar las relaciones. Y algo se hizo a pesar de que
luego otros lo volviesen atrás.
Trece
miembros tiene la comitiva del ex mandatario y por fuera casi unos
cien periodiastas estadounidenses. Todo el séquito pertenece al
"Centro Carter", institución fundada para promover paz,
derechos humanos, salud y democracia.
La ceremonia
de recibimiento no fue para nada extensa. Unas palabras de Carter
en español y un folio el discurso del presidente cubano. Y de ahí,
directamente a La Habana Vieja, tan pródiga en historias ocultas
tras las piedras que sólo un hombre como Eusebio Leal, el Historiador
de la Ciudad, puede desentrañar para regocijo de alguien que venga
hasta desde el Nepal.
Ya en
la tarde, el encuentro con el canciller Felipe Pérez Roque. "Si
antes sentíamos simpatía y respeto, ahora después de este encuentro
todavía más simpatía y respeto" aseguró el titular de Exteriores
de la isla. Se le preguntó si habían conversado en torno al Proyecto
Varela, documento elaborado por la disidencia interna con más de
10.000 firmas de apoyo para ser llevado al Parlamento, pero Pérez
Roque comentó que no habían hablado de ello. Eso sí, dijo que "no
es de producción nacional", un aviso de lo que podría pasar con
el documento en cuestión.
En la
noche cenaron Castro y Carter. Ya ha comenzado, pues, la partida
de seis días. Un ajedrez con guantes de seda, ambos con piezas blancas
dado el mutuo respeto. Unas palabras de Carter en español y un folio
el discurso del presidente cubano
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