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Viernes,
17 de mayo de 2002
Carter
"abre fuego" en Cuba
Por
Aurelio Pedroso
El expresidente
norteamericano James Carter, de visita en Cuba invitado por el Comandante
Fidel Castro, pronunció un breve discurso televisado para
toda la nación en el que dijo venir a la isla en busca de
la respuesta a la pregunta "¿Será posible que este nuevo
siglo pueda encontrar a dos pueblos vecinos que vivan en paz y armonía?"
El discurso
de Carter, cuidadosamente elaborado, pronunciado en español
y que tomaba como punto de partida casi un siglo de relaciones de
EEUU con Cuba, abordó la beligerancia bilateral como "un
asunto que merece una evaluación más profunda. Es
decir, que en Cuba algunos pensaban que con el fin del embargo todo
se solucionaría, mientras que en su país pedían
"que el presidente de Cuba deje el poder y permita elecciones libres".
Luego de
aclarar que no llegaba con intenciones de inmiscuirse en los asuntos
internos cubanos, "sino a extender una mano de amistad", Carter
anheló una "visión" de una Cuba totalmente integrada
en un hemisferio democrático y, hasta más, unida al
Area de Libre Comercio de las Américas, empeño norteamericano
severamente criticado por Castro en discursos anteriores y comparecencias
internacionales.
En esa visión
el ex presidente agregaba la libertad de los ciudadanos a viajar
sin restricciones, mayor intercambio estudiantil. "Quiero que lleguemos
a ser amigos y nos respetemos unos a otros", dijo.
Algo que
con posterioridad también desagradó fue que "debido
a que los Estados Unidos es la nación más poderosa,
somos nosotros quienes debemos dar el primer paso", como, por ejemplo
permitir los viajes de ciudadanos norteamericanos, restablecer las
relaciones comerciales y revocar el embargo.
Carter aclaró
que estos tres elementos no eran los culpables de los problemas
económicos de la isla. "Cuba" -apuntó- "tiene intercambio
comercial con más de 100 naciones, y, por ejemplo, puede
comprar medicinas a mejor precio en México que en Estados
Unidos"
Otro de los
aspectos abordados fue la esperanza de que ambos gobiernos resuelvan
las disputas de las expropiaciones. "La mayor parte de las compañías
norteamericanas, ya han absorbido sus pérdidas, pero hay
otras compañías que todavía quieren ser compensadas,
y muchos cubanos que huyeron de la revolución mantienen un
apego sentimental por sus casas".
Una situación
similar, indicó, fue solucionada por su gobierno en 1979
cuando se normalizaron las relaciones con China, y entonces una
propuesta a las autoridades cubanas: "una comisión de ciudadanos
notables para examinar, en una forma positiva y constructiva, las
preocupaciones legítimas de todas las partes involucradas"
Y luego,
"la clave para alcanzar una economía boyante es el uso de
las capacidades empresariales individuales", en clara alusión
a la instauración de la pequeña y mediana propiedad
privada, renegada en la filosofía económica actual.
La democracia
ocupó un significativo espacio en su discurso de poco menos
de 30 minutos y recordó que "el término se halla consagrado
en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que
Cuba firmó en 1948. "Premisas muy sencillas", -acotó-
"todos los ciudadanos nacen con el derecho de escoger sus propios
líderes, de definir su propio destino, de hablar libremente,
de organizar partidos, sindicatos y grupos no gubernamentales, y
de tener procesos legales abiertos y justos"
Carter rechazó
el reciente golpe de Estado en Venezuela por lo institucional de
su carácter.
"Cuba ha
adoptado un gobierno socialista donde no se permite que su pueblo
organice ningún tipo de movimientos de oposición",
declaró de igual modo ante todo el país y en presencia
del presidente Fidel Castro y otros altos dirigentes revolucionarios.
Al abordar
los derechos humanos dijo que "tampoco podemos decir que mi nación
es perfecta" y criticó el sistema penitenciario y la aplicación
mayoritariamente de la pena de muerte en negros, pobres y enfermos
mentales. "Sin embargo, las garantías de las libertades civiles
ofrecen a todo ciudadano la oportunidad de cambiar estas leyes"
Ya presto
a concluir, James Carter introdujo el asunto del denominado Proyecto
Varela, presentado por elementos opositores al gobierno y que pocos
días antes de su llegada fuera recibido en la sección
de atención a la ciudadanía del Parlamento cubano
suscrito por más de 11 000 firmas según lo que establece
la propia Constitución.
El proyecto,
en esencia, reclama un plebiscito en la isla y ha sido calificado
por las autoridades cubanas como un documento elaborado en Estados
Unidos.
"Cuando los
cubanos ejerzan este derecho", dijo Carter, "para pacíficamente
cambiar sus leyes mediante un voto directo, el mundo verá
como son los cubanos y no los extranjeros, quienes decidirán
el futuro del país"
Carter elogió
los sistemas de educación y salud cubanos. Los calificó
de "extraordinarios" y pidió que les sea permitida la entrada
a la isla al Comité Internacional de la Cruz Roja para que
visite las prisiones, al igual que sea recibido el Comisionado de
Derechos Humanos, al que se le ha negado la entrada.
Finalmente,
el ex presidente conminó a las autoridades cubanas para que
pronto pudieran decir: "estamos listos para unirnos a la comunidad
de democracias".
Una vez culminado
el discurso, Carter respondió diversas preguntas de los asistentes
al Aula Magna universitaria. Interrogantes que fueron precedidas
por extensas explicaciones y veladas críticas a algunas de
sus consideraciones. A saber, democracia, derechos humanos, economía
y el ahora ya conocido Proyecto Varela.
Poco menos
de una hora más tarde y en cumplimiento de un deseo, se le
organizó en el estadio Latinoamericano un partido de béisbol
entre dos selecciones de los mejores jugadores del país y
que contó con la asistencia de unas 50 000 personas que acudieron
previa invitación para presenciar el juego.
Carter debía
lanzar la primera bola y el canciller Felipe Pérez Roque
emplear el bate para golpearla y dejar inaugurado el encuentro como
es costumbre. Carter tomó la pelota pero nunca la lanzó
a Pérez Roque. Fue entonces cuando el comandante Fidel Castro,
también en atuendo deportivo, envió la esférica
y Pérez Roque la puso en juego. Inmediatamente se le regaló
a Carter, como recuerdo, la bola y el bate, que es un implemento
de madera alargado.
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