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Viernes,
24 de mayo de 2002
AMERICA
TAMBIEN EXISTE
Elecciones en tiempo de cólera
Por
Ander Estrada
(México D.F.)
La única incógnita en las elecciones
presidenciales de Colombia del domingo 26 de Mayo es si será
necesaria una segunda vuelta para que Álvaro Uribe sea designado
Presidente de la República. Es muy posible que cuando lea
estas líneas la incógnita ya haya quedado despejada.
Uribe, un liberal disidente de 49 años, roza el 50% de los
votos con sus promesas de mano dura contra los grupos armados del
país. Los colombianos consideran ya agotada la vía
de la negociación con las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional
(ELN) que ha intentado durante su presidencia Andrés Pastrana.
La terrible situación en que se encuentra Colombia es única
en el mundo. 38 años de guerra alimentada por el narcotráfico
que se cobra 3500 vidas al año. Los muertos de Colombia ya
no son noticia si no se trata de una matanza como la del pasado
día 2 en Bojayá, donde la guerrilla voló una
iglesia repleta de civiles matando a 117 de los que 45 eran niños.
La ONU ha señalado como responsables de la masacre a las
FARC, a las Autodefensas Unidas de Colombia (paramilitares de derechas)
por actuar en zonas urbanas y al Estado por no haber hecho acto
de presencia para evitar los combates entre unos y otros. El 40%
del territorio colombiano escapa al control del Estado y está
en manos de los grupos armados. En el 2001murieron 3.685 personas,
la mayoría civiles, 190.454 campesinos fueron desplazados
por el conflicto, 160 sindicalistas y 10 periodistas asesinados
y 3.041 personas secuestradas. Según el Banco Mundial el
64% de los colombianos viven en la pobreza y el desempleo llega
al 20%.
Este es, en términos generales, el escenario
en el que se celebran las elecciones.
Es evidente, si se confirman las encuestas, que
Colombia entra en una nueva fase. Álvaro Uribe, al que se
vincula con los paramilitares y a cuyo padre mataron las FARC en
1983, ha prometido una acción decidida contra la guerrilla
después de tres años de infructuosas negociaciones.
Para ello le es indispensable la ayuda de EEUU. El Plan Colombia,
auspiciado por Washington, ha comprometido una ayuda de 7500 millones
de dólares para lucha contra el narcotráfico, teniendo
en cuenta que esta es la principal fuente de financiación
de los grupos armados.
Tras el 11-S, Bush busca autorización para
redestinar dichos fondos al combate directo de estos grupos a los
que ha incluido en su lista de terroristas globales. Colombia se
ha convertido en el tercer receptor mundial de ayuda militar norteamericana
después de Israel y Egipto.
Con Uribe en el Palacio de Nariño y con el
apoyo de la Casa Blanca, cabe pensar que el conflicto se recrudecerá,
habrá más victimas y desplazados en el futuro inmediato.
Tarde o temprano habrá que volver a negociar, pero de momento
los colombianos no ven otra salida, asumen que son elecciones en
tiempo de cólera.
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