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Viernes,
31 de mayo de 2002
DESDE
EL MALECON CON
Castro
responde a Bush en 12 minutos
Por
Aurelio Pedroso
Parece ser
que el comandante Fidel Castro ha comprendido que en ocasiones será
mejor un breve discurso, conciso y hacia un fin determinado, que
una intervención de pie, con varias horas de metraje y bajo
un sol capaz de despertar espejismos en los asistentes.
Esta vez,
en la central provincia de Sancti Spirutus, ante una multitud superior
a las 300 000 personas, aclaró lo que nunca había
hecho en otras oportunidades. Y fue decir que ese intervención
no era para cubanos, sino para norteamericanos, para ese pueblo
que, con razón, debía sentir temor a que su vecino
isleño fabricase armas biológicas, una mentira echada
a correr por Washington, luego desmentida por los propias autoridades
gringas, y que al final de la historia todo bien pudiera ser la
búsqueda de un pretexto para un "cortecito quirúrgico"
a la isla.
Castro dijo
que no sólo él le respondería al presidente
norteamericano que dicho sea de paso le ha impuesto un pliego de
demandas al líder cubano, sino que "al señor Bush
le responderemos todos"
El pueblo
norteamericano fue alabado esa mañana y el mensaje fue que
"puede contar con este pueblo amistoso, solidario y generoso"
Y ya al final,
justo en el minuto culminante, el trece, un "¡Viva el sistema político
y económico que convirtió a Cuba en ejemplo de justicia,
soberanía plena, libertad verdadera, dignidad de heroísmo!"
Ya entonces
no hablaba para el pueblo norteamericano. El recado iba de cabeza
hacia Bush, el amistoso Carter, el más de un millón
de cubanos que reside en Estados Unidos, los más de 11 000
firmantes de un proyecto interno llamado Varela que promueve cambios
estructurales en la sociedad y, de colofón, a esa marea humana
que no se detuvo un instante en gritar que viviera Fidel.
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