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Viernes,
7 de junio de 2002
DESDE
EL MALECON CON
Las
cuentas claras y el chocolate espeso
Por
Aurelio Pedroso
La frase,
con toda razón, deberá ser gallega. Africana es de
mucho dudar..
De generación
en generación el cubano medio la ha empleado para dejar por
sentado extrema claridad en el asunto a tratar, pero el Ministerio
de Economía y Planificación no ha querido o no ha
podido explicarle a la gente lo que ella necesita conocer. Es decir,
cómo se "mastica" esa avalancha de precios subiendo y bajando
que esa propia cartera ha anunciado.
Esto los
tiene molestos porque en más de cuarenta años de Revolución
los ciudadanos, dormían, despertaban y hasta algunos que
caían en estado comatoso luego al volver en sí veían
los mismos precios.
Algo antes
de la nota del mencionado Ministerio, ya estaban en la calle varios
listados extraoficiales que explicaban las modificaciones. Algunos
especialistas callejeros opinan que con toda intención se
echaron a correr las listas para luego no explicar demasiado. Otros
pensamos que si en Cuba usted quiere guardar un secreto lo mejor
que puede hacer es callarse y no confiárselo ni al espejo.
Por la virtud de alguna almohada, fotocopiadora en el camino, la
gente pronto se enteró.
Tiempo hubo
más que suficiente para explicar en detalle los nuevos precios
y no llegar al lunes 3 de junio -fecha anunciada para el comienzo-
con la ciudadanía rompiéndose la cabeza, con tanto
los chavitos, haciendo cálculos o irrumpiendo en estampida
a comprar ventiladores, licuadoras, equipos de música y otros,
que en efecto, subieron como la espuma ese lunes. Por ejemplo, una
sencilla lavadora Vince subió de 330 dólares norteamericanos
a 392.
Si bien es
cierto que muchos lectores comprendieron el porqué de la
nota y de la dificíl situación económica que
atraviesa la isla con un turismo que no acaba de levantar y bajos
precios internacionales de producciones que se exportan, no es menos
cierto también que merecían una explicación
más detallada y que una de las diarias mesas redondas de
unas dos horas de duración para exponer por lo general problemas
internacionales, debió ser dedicada a tan serio y complejo
problema.
A muchos,
empero, debió tranquilizarles que los precios de los productos
nomados por cartilla no sufrirían cambios, y a otros tantos
que parace ser se han congelado las nuevas tarifas para la gasolina
y el diesel.
No fueron
claras las cuentas. Y el chocolate, cuya leche iba también
a rebaja, no estuvo tan espeso.
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