Semanario de información económica y financiera

Viernes, 14 de junio de 2002

 

DESDE EL MALECON CON

¿Castro el prestidigitador?

Por Aurelio Pedroso

La pareja de locutores oficiales para la televisión y la radio ya no sabía qué decir como novedad. Se apoyaron en los niños y lograron evadir el trance. Desde las ocho de la mañana se regodeaban en las mismas frases, consignas y pensamientos patrióticos. Lo nunca antes visto en tantas y tantas marchas organizadas. Ciertamente, más de un millón 200 mil personas desfilando durante tres horas frente a la Oficina de Intereses
Norteamericanos y con no muy buenos pensamientos para con su presidente George W. Bush.

Más de tres horas y ese río interminable de gentes que desde horas de la noche y madrugada comenzaron a concentrarse en los puntos de salida hacia el Malecón habanero, para desfilar frente a los gringos, sin listas ni controles de quién fue, quién la abandonó a mitad de camino o quién dejó de asistir.

Muchos pensarán en un acto de magia protagonizado por el Comandante para llevarle un mensaje tan multitudinario al presidente norteamericano. Pero los conejos saliendo
del sombrero son una cosa, y cientos de miles de personas irrumpiendo en el Malecón son otra. O mejor, como se dice por Cuba, que una cosa es con violín y otra con guitarra.

Lo que muchos no entienden en la actual administración norteamericana, en los ultraderechistas techos de Miami, en muchas naciones de la Unión Europea , en un café de Citytulandia y hasta en la propia isla, es que a la gran mayoría de lo cubanos les molesta la prepotencia gringa de continuar disponiendo sobre los destinos de la isla. Vaya con ese carácter insular de no aceptar a los que vociferan desde posiciones de fuerza. Y no es que todos estuviesen contentos y conformes porque una cosa es este pueblo de cara a los gringos y otra cuando le tocamos la puerta a un vecino para comentarle que hasta las cuántas esto va a seguir como va.

Castro ha emplazado a Bush. Se lo acaba de decir, que se retracte o que nos barra a todos del mapa. Serios términos dado el estado actual de este mundo en que el imperio no necesita pretextos y nadie levantará la voz por Cuba salvo algunos amigos, que en modo alguno son las otras potencias de la
Unión Soviética o China. A ver qué va a pasar. No por gusto desde la noche y madrugada la canción que más se repetía por las calles en la improvisada "Voz de la Marcha" era una guaracha cuyo estribillo era "no comemos miedo y aquí no se rinde nadie".


 

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