Semanario de información económica y financiera

Viernes, 5 de julio de 2002

 

La falta de educación financiera en el Ecuador

Por Amalia Verdezoto Vidal
(Guayaquil, Ecuador)

Para que una persona llegue a tener educación, tuvo que someterse a un conjunto de disciplinas y ejercicios encaminados a lograr el desarrollo de aquellas virtudes deseadas y el ejemplo es uno de los mejores recursos. Así también, el conocimiento de la materia en la que está siendo educado, los objetivos y los beneficios que dicha educación le brinda, suelen ser grandes motivaciones para continuarla con esmero.

Actualmente el Ecuador vive una situación bastante complicada, inclusive para algunos financistas, con respecto a la venta de futuros; pocos conocen los conceptos de lo que es mercado de derivados, bolsa de valores, etc. La institución de las cédulas hipotecarias ya fueron causa de conmoción ciudadana en su momento. La idea que se planteaba era que todos los bienes embargados por el Estado, después de la caída de la mayoría de los bancos privados, fueran puestos a la venta a través de un banco que aseguraba su pago y al mismo tiempo si el deudor, incumplía el pago del préstamo, el bien estaba ya hipotecado a favor de dicho banco.

Luego de la negativa del Gobierno y el miedo del público, el banco interesado en instituir ese mecanismo, publicó un artículo que decía que tuvo que retirar su propuesta en vista de la falta de madurez financiera de nuestro mercado. "La gente no está preparada", dijeron los ejecutivos del banco.

La ignorancia es ya pública e imposible de ocultar, pero ni el pueblo ni los líderes se salvan de esta característica, ya que los banqueros han sido los primeros en incurrir en muletillas para ganar dinero de manera poco profunda, como por ejemplo hacer bailar la moneda, inclusive dentro de las bandas impuestas por el Gobierno, en la época de los sucres, o los préstamos vinculados, prohibidos en otras partes del mundo.

La banca fue calificada con una "C" internacionalmente, quedando en claro que los pocos bancos que sobrevivieron tampoco eran del todo seguros. Esta noticia fue publicada por un diario local (cuyo dueño es un banquero) concluyendo que "C" era una buena calificación.

Esto no es sólo un problema de la banca nacional, la escasa cultura económica también la padecen pequeñas economías. El mercado ecuatoriano es uno de los más inelásticos, insensible al aumento de precios: si un artículo de la canasta familiar sube, la gente no opta por bienes sustitutivos, se queda con el mismo producto estirando su bolsillo, evitando con esta conducta el ajuste hacia el precio óptimo.

En su última visita, el representante del FMI advierte que si no se pone al país en una posición fiscal sostenible, el organismo multilateral no podrá otorgar al Ecuador los créditos que necesita, volviéndose urgente la venta de los activos, cualquiera que sea su origen (embargos, donados, ganados, etc.), por indicación del FMI que, para variar, nos dice cómo tenemos que disciplinarnos a cambio de sus créditos.

Así, nos vemos metidos en el lío del estudiante que no fue educado adecuadamente, que no hizo todos los ejercicios, que carece de tutor pero teme al director del centro quien castiga con la expulsión. Y sólo nos queda entregar una carta de intención, prometida para el 15 de julio, y por supuesto "portarnos bien" hasta entonces.

 

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