Semanario de información económica y financiera

Viernes, 5 de julio de 2002

 

DESDE EL MALECON CON

Guarapo a la sombra

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

Gobierno, empresarios, gentes y vaya usted a saber si hasta las perros callejeros ya tienen la vista fija en la casi inmediata temporada veraniega

En Cuba, usted se puede estar ahogando de calor, sudando la vida misma en abril o junio que no pasa nada. Lo peor siempre ocurrirá en el verano, con la llegada de julio y agosto. Todo el mundo, de vacaciones. Es cuando el calor dice "aquí estoy porque he llegado".

La gran preocupación de muchos son los cortes de electricidad. Un ventilador que se niegue a funcionar durante la noche y madrugada será el peor enemigo del hombre y habida cuenta de los problemas con el combustible ojalá los cortes sean los imprescindibles. Y ni eso, porque los hay tan breves que sólo llegan al hogar para dejar fulminadas neveras y otros equipos electrodomésticos.

Y precisamente para afrontar esa temporada, el Ministerio del Comercio Interior ha emitido las conocidas "orientaciones". A saber, mucha recreación para niños y jóvenes, y un reforzamiento de bebidas refrescantes y comestibles ligeros. Deberá reaparacer el jugo de caña o guarapo, jugos de frutas, helados y refrescos ahí donde se congreguen las multitudes. De igual manera, los dulces de harina, bocaditos y emparedados.

Otros que se han fijado en el verano son los de la empresa mixta cubano-brasileña Brascuba, fabricantes de cigarillos negros y rubios. Al mercado y con igual precio (0,50 dólares estadounidenses) cuatro paquetes de negros con perfectas imágenes que rezan cada una: "Soy playa", "soy sol", "soy alegría" y "soy cielo". Y como el cigarro, entre tantos usos, tiene el de esperar, pues a esperar por ese guarapo frío.

Los del campismo popular, esa suerte de turismo en rústicas instalaciones aledañas a la costa, ríos o embalses, y la prensa ya advierte a los potenciales usuarios que no se demoren más, que ya hay vendidas más del 70% de las 78.700 palzas disponibles.

Sin duda alguna, el rey de este verano será el Malecón capitalino, que cada año cobra más amantes y también más víctimas mortales entre la muchachada por la profundidad de sus aguas. Desde ya, es escenario para personas que con saltar la avenida en dos minutos se convierten en bañistas. El único tramo prohibido para baños y reuniones será el que corresponde a la Oficina de Intereses Norteamericanos en Cuba (SINA) donde ni durante huracanes se permite estacionar.

De modo y manera que a buscar una sombra, saber escapar del fuerte sol que quema la piel, beber guarapo bien helado... y que los gringos nos dejen tranquilos un par de meses por lo menos.

 

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