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Viernes,
12 de julio de 2002
Partidas y partidos en Ecuador
Amalia
Verdezoto
(Guayaquil)
Una vez más
un ministro de Economía, Carlos Julio Emanuel, sale por la
puerta trasera del Palacio de Carondelet (la casa presidencial de
Ecuador, ubicada en Quito), esta vez se trata del escándalo
de las "partidas", problema que sale a embarrar de fango
a todo el que ve a su paso a las puertas de las elecciones, haciendo
caer a los presidenciables, dando un conveniente punto de ataque
para que los partidos políticos, a quienes estratégicamente
les conviene alejarse de la administración actual, comiencen
la campaña.
Partidas
presupuestarias son los recursos que se destinarán a cada
una de las obras o proyectos que van a ejecutar los municipios o
consejos provinciales y que constan en el presupuesto general del
Estado; partidas especiales son los recursos nuevos que se asignan
a los gobiernos seccionales y que provienen, básicamente,
de los fondos que no han sido utilizados por otras instancias gubernamentales.
Los diputados
suelen gestionar dichas partidas a favor de su provincia, el problema
empieza cuando se monta una red de corrupción en las transferencias
de partidas especiales, ahí es donde entran los tramitadores,
quienes agilizan la reasignación de recursos no utilizados
a favor del municipio solicitante.
Debido a
que es el Ministerio de Economía quien puede ajustar las
asignaciones programadas según la situación del país,
resulta ser éste el nido de culebras. Así, una comisión
por estos tramites va del 5% al 38% del monto reasignado, ese porcentaje
es producto de la elevación del costo de los proyectos y
se reparte en cuatro partes: alcalde, tramitador, burócrata
y director de obras publicas, de salud o de vivienda, quienes asignan
recursos para los municipios.
Nuestra realidad
esta signada por la frágil institucionalidad, el canibalismo
político, la corrupción y la desigualdad social, un
problema que impide el crecimiento como país, pero el hecho
de que las leyes hayan dejado de ser los centros referenciales no
es un problema exclusivo de Ecuador, ni de Latinoamérica,
es un mal global, sus estados financieros en pos de lucrar de una
situación de bonanza ficticia así vemos como en Wall
Street, los directivos de algunas de sus empresas principales malversaron
sus estados financieros en beneficio propio y al calor de una situación
de bonanza ficticia.
Todo vale,
podríamos decir, en un mundo donde la ambición es
el móvil de cada acto, ¿qué le espera a un pueblo
gobernado por hombres ambiciosos sin ningun tipo de compromiso social?,
¿Qué le espera a Latinoamérica supeditada al FMI y
su estrategia imperial?. Cuando ya no hay nada que esperar, toca
transformar; ¿será Bolivia el inicio?.
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