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Viernes,
26 de julio de 2002
DESDE
EL MALECON CON
Las tres Marías
Por
Aurelio Pedroso
(La Habana)
Si algo
une a estas dos primeras Marías es que ambas tienen en la puerta
de sus respectivas casas esa pegatina oficial en azul y de estructura
piramidal que autoriza la renta de parte de su propia vivienda. La tercera
María vendrá después.
Una, en las afueras de La Habana, en las conocidas Playas
Santa María, en Guanabo. Un auténtico tugurio, pero decoroso
valga la aclaración, muy cercano al mar y unos dos dormitorios
por sólo 15 dólares diarios o el equivalente en moneda nacional.
Con toda seguridad, herencia de sus padres o abuelos.
La otra, en señora residencia capitalina, que con toda certeza
jamás le perteneció en la pasada época capitalista,
y que ahora exige nada menos que 270 dólares diarios por el disfrute
de la piscina y los servicios que obligatoriamente el cliente deberá
aceptar. Dígase una botella de agua o una cerveza por la que le
cobrarán 35 centavos de dólar más que su precio en
los establecimientos oficiales.
A donde la primera María van ahora sólo cubanos. Las disposiciones
son tan rigurosas que ella ha decidido
rentar sólo a los paisanos. Sin embargo, la otra persiste en acoger
a extranjeros. Gringos preferentemente, que sueltan la pasta al final
sin mirar en detalle la factura.
La una, loca porque alguien le rente para soliviantar las dificultades;
la otra, porque sus inquilinos no le vengan
con niños a maltratarle la losa de la casa, que ella se esmera
encerándola cada vez que resulte necesario. Podrán venir
los gringos más acaudalados, que si arriban con una criatura ella
no los admite. Aceite, picadillo y jabón tendrá que los
puede rechazar. La otra María no se puede permitir ese lujo.
Y ambas, sin conocerse, le rezan a la otra María, la virgen, para
que les abra el camino y las haga feliz. Menuda putada a la mismísima
virgen María, que vaya usted a saber si cansada de tanto "cubaneo"
haya decidido en este verano no atender a los cubanos y largarse a reclamos
más importantes
en el Africa, el mismo centro de París, la hambruna de los "atómicos"
hindúes o la propia Latinoamérica.
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