Semanario de información económica y financiera
 

Lunes, 12 de agosto de 2002

 

DESDE EL MALECON CON

¿Cuántos seremos?

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

En marcha en toda la isla los últimos preparativos para el gran censo de población y viviendas, que ya era hora de su realización para saber finalmente cuántos somos, entre otras cosas. De muchos locales habilitados ya cuelgan las pancartas que anuncian la inmovilidad entre el 4 y el 11 del
próximo setiembre.

Aunque ningún especialista ha osado en opinar, los pseudoexpertos callejeros anuncian que la población cubana descenderá lejos de aumentar. De otro modo, que de los casi doce millones que aproximadamente éramos hace un par de
años, en esta oportunidad más de uno podría llevarse la sorpresa de que seremos menos.

Jóvenes matrimonios que a consecuencia de las actuales limitaciones económicas han acordado dejar los niños para más adelante, ancianos que han fallecido, más los que se han largado de la isla a las buenas (con visa y por avión) y los que lo han hecho a las malas (balseros vía Miami), hay quienes piensan que a duras penas llegaremos a los diez millones.

El cubano, tan propenso al humor bajo cualquier condición inclusive meteorológica, ya está coriendo boca a boca que quienes vengan a censar cuestionario en mano querrán saber más de la cuenta. Y no faltan algunos a los que les han metido ya en la cabeza de que le preguntarán las veces que
por semana se lleva a la mujer a la cama o que cuál es la procedencia de ese moderno electrodoméstico.

Conoceremos, además, cuántos blancos, negros y mulatos convivimos en plena armonía y ya los expertos suponen que primarán los negros sobre los blancos.

Otra de las grandes sorpresas será el tema de la vivienda. Legales, ilegales y medio legales que allí conviven. Ciudad de La Habana podría imponer records de varias familias residiendo en un sitio en que por ley de Dios sólo corresponde sitio para una sola.

De modo y manera que a estar praparados. Nos contarán cabeza por cabeza y preguntarán lo que las autoridades necesiten conocer. Lo mismo para hacer un plan a mediano o largo alcance, que para saber algo por simple curiosidad.


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