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Viernes, 16 de agosto de 2002

 

DESDE EL MALECON CON

El hombre más feliz del mundo

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

Esta semana, el martes 13 para ser exactos, el comandante Fidel Castro arribó a sus 76 años de vida. Con 33, que dicen era también la edad de Cristo Rey, llegó a La Habana con su tropa rebelde en enero de 1959 y desde entonces conduce todas las riendas del Estado cubano para alegrías de muchos y desgracias de otros tantos. Los de Miami, por ejemplo.

Como Castro no es muy dado a los festejos por su cumpleaños, del aniversario se dijo poco en los medios oficiales cubanos. Fue el diario de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), Juventud Rebelde, quien apareció en portada con un poema dedicado a su persona: "El sol nunca salió tan /rojo como aquel día/que los ojos de Fidel/ lo incendiaron en Birán". Birán, en la antigua provincia de Oriente, fue el sitio donde nació.

Para fecha tan destacada en la vida de cualquier mortal, el comandante se autorregaló más de 200 escuelas reconstruidas y nada menos que 3.952 nuevos profesionales de la salud.

Educación y Salubridad , dos de los grandes empeños de Castro en estos últimos tiempos. Respecto a las escuelas, luego de décadas sin recibir la más mínima atención, un buen día el líder decidió que necesitaban reparación y en tres turnos de trabajo por día, fuerzas profesionales, movilizados y toda una gama de ayudantes voluntarios la han emprendido para que antes del nuevo curso, a comenzar en setiembre, la cifra se eleve a más de 600. Tan perfectas, tan cómodas y funcionales (20 alumnos por aula) que un comentarista de la TV señalaba que hasta los niños y jóvenes tendrían agua fría para beber.

Los temas de salud tampoco han escapado a la mira del comandante. Cuba es uno de los países del mundo que posee más médicos y estomatólogos por habitante y muchos de sus indicadores de salud se comparan o superan a los de naciones desarrolladas. Miles de médicos cubanos prestan ayuda en más 50 naciones y en la isla una academia militar fue desmantelada para convertirla en una facultad de medicina internacional donde gratuitamente se preparan médicos de otros países.

Temprano en la madrugada de sus 76 años se levantó de sus pocas horas de sueño para asistir a la reinauguración de una escuela especial en lo que fuera la segunda fortaleza militar del régimen de Fulgencio Batista. Fue allí donde dijo sentirse el hombre más feliz del mundo. Sus razones tendrá.

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