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Viernes 23 de agosto de 2002

 

La colonizacion de la banca mexicana provoca una guerra política en el país

Por Gema Velasco

La banca méxicana ha quedado prácticamente en manos de las entidades extranjeras. Tras el anuncio de la compra del Grupo Financiero Bital por parte del británico HSBC, más del 80% de los activos de la banca universal mexicana se los reparten firmas foráneas.

Entre los cinco principales bancos del país ya no hay ninguno con capital mayoritariamente doméstico. El primero en el ránking es Bancomer, controlado por el español BBVA, con una cuota de mercado del 25,8%; Banamex, controlado por Citigroup acapara el 21,1% de los activos del sector; Serfín, del español SCH, es el tercero con una cuota del 8,2%; Bital, el último en caer en manos extranjeras (británicas) acapara el 7,8% del sector y Santander Mexicano, también del SCH, tiene una cuota de mercado del 7,3%. Sólo estas cinco entidades acaparan el 70,3% de los activos del sector bancario. Demasiado como para que el HSBC se salga con la suya sin ningún tipo de concesiones.

Poco importa lo satisfechos que se hayan mostrado las partes que han intervenido en la operación. El banco británico parece muy ilusionado con la que será su próxima adquisición en Latinoamérica. La entidad asegura, en un comunicado, que "esta compra nos permitirá convertirnos en uno de los pocos bancos que facilitará el comercio entre los países miembros del Nafta (Tratado de Libre Comercio de América del Norte)". Igual de contento se ha mostrado el presidente de la firma mexicana. Luis Berrondo, quien ha afirmado estar complacido con el acuerdo: "La operación permitirá a Bital convertirse en parte de una de las instituciones financieras más grandes del mundo".

Pero esta alegría contrasta con la actitud de los políticos del país. Los diferentes partidos se están armando y ya han empezado a poner pegas a la operación. Reticencias que podrían complicar más de lo previsto la OPA del HSBC sobre el Grupo Financiero Bital, más teniendo en cuenta que los órganos reguladores mexicanos todavía no se han pronunciado sobre la operación.

Y sobre ellos pretenden influir diputados y senadores del Partido Revolucionario Institucional (PRI), del Partido Acción Nacional (PAN), del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), a los que no les hace ninguna gracia el aumento del peso de la banca extranjera en el sector. Por eso han pedido a los supervisores que miren con lupa los términos del acuerdo. Y, esto normalmente se traduce en complicaciones. De hecho ya han empezado a surgir las primeras suspicacias.

Jesús Ortega, coordinador de banca del PRD en el Senado, asegura con sorna que la venta fue un gran negocio: Bital cambiará de dueños cuando no hace ni tres meses el Instituto para la Protección del Ahorro Bancario (IPAB) inyectó en esta entidad 13.000 millones de pesos (1.355 millones de euros) y se pretende vender por 1.140 millones de dólares (1.162 millones de euros). Ortega advierte además que la compra de Bital incluye una agradable sorpresa para el nuevo propietario: un jugoso pagaré de 60.000 millones de pesos (6.257 millones de euros) emitido como fórmula de rescate por el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) y que genera anualmente unos intereses de 4.000 millones de pesos (417 millones de euros). Estos derechos de cobro los recibirá el nuevo propietario del IPAB tras la desaparición del Fobaproa.

Además algunos expertos recuerdan con malicia que el HSBC estuvo presente durante el rescate bancario de hace unos años al participar con un 20% en el Banco Serfín, al cual el Gobierno inyectó recursos por 120.000 millones de pesos (12.514 millones de euros) a través del Fobaproa.

Estos datos bastan para que algunos diputados afirmen que la operación del HSBC y Bital es un negocio redondo para los banqueros "y un grave golpe para las finanzas del país". Algunos advierten que tanto esta venta como la de Banamex al Citigroup se hicieron "por la puerta de atrás", sin tener en cuenta que estas operaciones involucran fondos del IPAB y por tanto recursos fiscales.

Desde otros secores en cambio se asegura que la irrupción del HSBC en el sector mexicano puede favorecer al país. Según algunos expertos, la OPA sobre el Bital atraerá a la inversión directa extranjera, bastante floja en el primer trimestre del año. Muchos esperan que a final de año se logren atraer inversiones por valor de 12.000 millones de dólares (12.239 millones de euros), una cifra que estaría en línea con la media de los últimos cinco ejercicios, a excepción de 2001 cuando entraron 24.700 millones de dólares (25.192 millones de euros), gracias fundamentalmente a la compra de Banamex por parte de Citigroup.

Independientemente de las consecuencias de la operación lo que parece claro es que se trata de una gran jugada del banco británico (si todo le sale bien) . Una estrategia que antes intentó materializar el español SCH, que controla un 26,6% del Bital.

De hecho, el anuncio del HSBC se produjo sólo un día después de que el responsable del SCH para Latinoamérica, Francisco Luzón, asegurara que el precio que pedían los accionistas del Bital era superior al que el grupo español estaría dispuesto a comprar para adquirir el banco pero la aspiración de conseguirlo subyacía en las palabras del responsable del SCH. Ahora, tras la OPA del HSBC, esta ambición ha quedado aniquilada definitivamente.

¿Venganza? Quizá los responsables del grupo británico no han olvidado la última jugada del banco español en México. Ambos pugnaron en el año 2000 por el control del banco Serfín. Y a pesar de que el HSBC ya poseía casi un 20% de la firma, el Gobierno mexicano prefirió la oferta del SCH.

La entidad británica ofrece a los accionistas de Bital 1,2 dólares por acción, lo que supone 18 centavos de dólar más que el precio al que cotizaban el miércoles 21 de agosto (día del lanzamiento de la oferta) las acciones de Bital en el mercado de valores mexicano esto quiere decir que el HSBC tendrá que realizar un desembolso de 1.140 millones de dólares (1.162 millones de euros), en el caso de que todos los accionistas acudan a la oferta.

De momento, el banco británico tiene asegurada la compra de la participación de la familia Berrondo, propietaria del 49% del grupo mexicano y la de otros accionistas que sumarían en total el 52% del capital. Pero hay otros accionistas mayoritarios en el grupo. Uno de ellos, el banco holandes ING, que recientemente pagó 200 millones de dólares (204 millones de euros) por aumentar su participación hasta el 19,2%. Y el otro, el SCH, que controla el 26% del capital de Bital y el 30% de los derechos políticos.

El SCH parece que no tiene intención de hacérselo pasar mal a la entidad británica. Fuentes del banco español han asegurado que no pretenden interferir en los planes del HSBC. Al contrario, piensan facilitar la operación. Pero no han asegurado que se vayan a desprender de la paticipación entera. De momento, según afirman, todavía no han recibido la oferta y cuando esto se produzca, "anunciaremos el porcentaje que se vende y las plusvalías, si las hay".

El HSBC se haría con el control de una entidad con casi 1.400 sucursales, seis millones de clientes y 15.400 empleados. Su activo total, a junio de 2002, ascendía a 130.482 millones de pesos (13.633 millones de euros), con un incremento del 8,53% respecto al mismo periodo del año anterior. Pero la crisis ha pasado factura a las cuentas de esta entidad mexicana. El beneficio neto en los primeros seis meses del año se ha reducido un 56% hasta 130 millones de pesos (13,5 millones de euros).

La firma británica espera que la OPA sobre Bital se concrete en el cuarto trimestre del año. La pelea política, que con seguridad se producirá en este país como consecuencia de esta adquisición, seguro que durará más.

MXC BYS

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