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Viernes
23 de agosto de 2002
Tiemblan
los cimientos de Telefónica del Perú
Por Santiago Millán
Después
de casi 40 días de huelga general de sus empleados, la situación
de Telefónica del Perú (TdP) está que arde.
Todo comenzó el pasado 15 de julio. Entonces muy pocos pensaban
que la movilización se pudiera alargar como lo ha hecho.
¿El
origen? La decisión de la compañía de despedir
a 500 trabajadores. Según los sindicatos de la firma, no
se trata sólo de una reducción de plantilla sino también
de la violación de un convenio colectivo firmado hace pocos
meses según el cual la dirección se había comprometido
a no despedir a nadie sin una negociación previa con las
centrales.
Según
la dirección de TdP, la medida no incluía despidos
sino sólo prejubilaciones y traslados a otras unidades de
negocio a consecuencia de la ralentización de la actividad.
Además,
TdP no es la única filial de Telefónica que ha sufrido
este tipo de movimientos. A principios del verano, CTC Chile despidió
a cerca de 300 trabajadores, eso sí, después de varias
jornadas de huelga, mientras Telefónica de Argentina suspendió
a más de 1.000 empleados por el parón de la actividad.
Pero
la solución en Perú no iba a ser fácil. Las
movilizaciones iniciales de los trabajadores de TdP iban a ir contando
con el progresivo apoyo de otros sindicatos. La construcción,
la educación, la administración pública....
todos respaldaban las reivindicaciones.
No
quedaban ahí las cosas. A principios de agosto, los agresivos
frentes regionales como Tarapoto, Guancayo o Arequipa (este último
logró paralizar la privatización de dos empresas eléctricas
de su región tras unas durísimas protestas) hacían
suyo el conflicto de TdP y con gusto se sumaban a las movilizaciones.
Entre
la población empezaba a surgir un sentimiento antiespañol.
No sólo contra Telefónica. Contra el BBVA, contra
el SCH, contra Endesa... De hecho, junto a la Embajada Española
en Lima se sucedieron las concentraciones, algunas de ellas, como
la del 7 de agosto disueltas y reprimidas con mucha dureza por la
policía. "Lamentamos que las fuerzas antidisturbios
utilizasen esa agresividad", expresó al día siguiente
de esas manifestaciones un portavoz de Telefónica.
Y
tanta agitación tenía que tener su manifestación
política. Más en un momento de rechazo contra el presidente
Alejandro Toledo al que se le acusa de realizar una gestión
pésima en un momento de máxima dificultad, cuya mujer,
Eliane Karp, se ha visto salpicada por diversas corruptelas. De
hecho tuvo que dimitir como asesora del banco Wiese Sudameris a
petición de la dirección después de llevar
trabajando como asesora de inversiones durante cinco años.
El
primer gran movimiento se produjo el 5 de agosto. El Congreso peruano
se reunía y aprobaba una moción en la que exigía
a TdP que buscase una solución. En el pleno, además,
diversos congresistas de todas las fuerzas políticas, Unidad
Nacional, Partido Aprista (de Alan García) o Partido Demócrata
de Centro, amenazaban a la filial de la operadora española
con denunciarla por violación de la legislación laboral
peruana.
Casi
al mismo tiempo, el citado Alan García, líder opositor,
exigía a TdP una solución en una alocución
pública ante sus enfervorizados seguidores.
Finalmente,
y tras muchas presiones de los propios parlamentarios de su "bancada",
el Gobierno decidía intervenir. El ministro de Trabajo, José
Echeandía Sotomeyer, anunciaba la multa más alta posible
a TdP por violar un convenio colectivo. La decisión parecía
el culmen de una ofensiva política contra la firma que, en
un duro comunicado, calificaba la sanción de injusta y arbitraria
afirmando que "la empresa siempre se ha movido dentro de la
ley".
Desde
Madrid, un ejecutivo de Telefónica afirmó que respetaban
la decisión del Gobierno pero insistió en que no se
ha violado ningún acuerdo con los sindicatos. "Necesitamos
recortar gastos porque la crisis es muy fuerte. Hicimos una oferta
a los trabajadores y no la han aceptado, pero seguimos negociando".
Sin embargo, al mismo tiempo, los trabajadores negaban que la dirección
de TdP les hubiese enviado algún tipo de misiva para negociar
y acusaban de prepotencia a la compañía.
Y
casi sin solución de continuidad, y como a perro flaco....
el Osiptel, regulador de la telefonía peruana, multaba ese
mismo día a TdP con un millón de dólares por
prácticas contra la competencia al bloquear diversas actividades
de AT&T. ¿Presión para la empresa española?
Parecía
que sí. Fuentes del sector en Perú afirmaron esa misma
jornada que José Ramón Vela, gerente general de TdP
había viajado el fin de semana anterior a Madrid. Según
ellos, Vela iba a reunirse con sus jefes y recibir órdenes
ante el endurecimiento de la huelga. Precisamente, esta tensión
había coincidido con un relevo en la dirección de
Telefónica Internacional con el nombramiento de José
María Alvarez Pallete. Desde Telefónica, por el contrario,
se confirmaba que el viaje había sido "por motivos familiares",
aunque por Lima circulaban todo tipo de rumores.
La
movilización seguía poco a poco endureciéndose.
Los trabajadores de TdP decidieron bloquear las sedes de la firma
y sus centros de pago. "No van a poder cobrar con lo que no
podrán ingresar ni un dólar", decían los
trabajadores.
Pese
a unas dudas iniciales, TdP reconocía en un comunicado sus
dificultades para cobrar y pedía disculpas a sus clientes.
Para evitar el colapso, la empresa comunicaba que los usuarios podrían
hacer sus pagos a través de sucursales bancarias (incluidas
las de las filiales de SCH y BBVA), empresas eléctricas como
Edelnor, cadenas de supermercados...
Al
mismo tiempo, y de manera sosprendente, las acciones de TdP se veían
sacudidas por tremendas subidas y bajadas dada su escasa liquidez.
Telefónica posee el 93% de su filial desde la "Operación
Verónica", en la que fueron adquiridas la casi totalidad
del capital de sus filiales peruana, argentina y las dos brasileñas.
Subida de un 13%, bajada de un 8%, subida de 17%... algunos rumores
en Wall Street apuntaban a una OPA de exclusión. Telefónica
lo negaba.
Por
si faltaba algún colectivo en liza dentro de las movilizaciones,
el Poder Judicial daba su zarpazo. Según adelantaba el diario
La República en su edición del pasado 22 de
agosto, la Fiscalía de Perú se había querellado
contra el citado gerente general de TdP, José Ramón
Vela, su antecesor, Antonio Páucar, así como contra
otros cinco empleados de la compañía por su implicación
en el caso del espionaje telefónico promovido por el ex mandatario
Vladimiro Montesinos durante la era Fujimori.
La
querella aún debía ser admitida por la juez pero la
desconfianza estaba sembrada. En la denuncia, y tras declaraciones
del propio Montesinos, se indica que Vela nombró a personal
de TdP para que colaboraran con el también procesado coronel
Roberto Huamán en la instalación y puesta en marcha
de equipos para llevar a cabo las escuchas telefónicas. Además,
en la querella se dice que Montesinos tuvo diversas reuniones con
Vela en dependencias militares. Vela, siempre según las mismas
fuentes, admite que acudió a edificios militares donde mantuvo
diversos encuentros, aunque niega que hablara sobre escuchas telefónicas.
Un
portavoz de Telefónica dijo a AMERICA ECONOMICA que sus ejecutivos
son inocentes y expresó que esperarán a que el proceso
concluya.
Asímismo,
otras fuentes cercanas a la compañía creen que todo
se debe al terremoto que sufre el país y a la creciente crisis:
"Hay muchas tensiones entre el Gobierno y la oposición
y ante cualquier asunto surge el enfrentamiento". Estos observadores
recuerdan el bloqueo a la privatización de las eléctricas
y la huelga de Telefónica que ya se prolonga 37 días.
De
todas maneras, en Lima se comenta que Telefónica ha enviado
a Perú a un alto directivo para que reconduzca la situación
y acabe con las movilizaciones a través de la búsqueda
de un acuerdo. En Madrid, la operadora rechaza que haya alguna misión
especial e insiste en que los directivos, incluido Alvarez Pallete,
viajan continuamente a Perú de igual manera que lo hacen
a Brasil, Chile, Argentina o México.
De
momento no hay solución, ni diálogo. Telefónica
parece estar esperando, aunque no sería descartable un cambio
en la dirección de su filial peruana. La tensión continúa.
RGN MCR TTC
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