Semanario de información económica y financiera
 

Viernes, 13 de septiembre de 2002

 

DESDE EL MALECON CON

De oreja a oreja

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

Del gran centro de espionaje que tenían los rusos a poco menos de 30 kilómetros de La habana, ha quedado sólo la base donde descansaba la parábola que espiaba mañana, tarde y noche las comunicaciones del imperio del norte.

En su lugar, ya se encuentra lista una nueva Univeridad esta vez dedicada a preparar técticos y profesionales de la informática, donde este mes comenzarán a estudiar alrededor de 2 000 educandos.

Esta ha sido la respuesta del Comandante Fidel Castro a la inconsulta retirada rusa del mayor centro de espionaje fuera de sus fronteras. Tan inconsulta, que desde La Habana se les dijo "traidores" a los antiguos aliados. La base rusa compartía informaciones con sus homólogos cubanos

La idea del nuevo centro no debió ser de otro que no fuera el propio Comandante, en cuya filosofía no reconoce las derrotas. Baste decir que en su tiempo, cuando el fracaso de la zafra azucarera que se proponía producir 10 millones de toneladas en 1970, quedó acuñado para siempre la frase de "convertir reveses en victorias".

Al fin y al cabo, todo fue una operación de "regalos". El presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin le regaló al también presidente norteamericano George W Bush el desmantelamiento de tan peligro centro de escuchas. Y Castro, por su parte, una Universidad para los interesados el prominente y necesario mundo de la informática.

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