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Viernes, 27 de septiembre de 2002
¿El candidato de los argentinos? Por
Norma Domínguez
Ya dijo que no quiere ser candidato, ya rechazó las propuestas hasta del mismo Duhalde y ya aseguró que sólo quiere gobernar su provincia de Santa Fe. Sin embargo, tiene la mejor imagen entre la opinión pública, lo han visitado la mayor parte de los representantes de todos los partidos políticos, trataron de seducirlo desde el establishment y desde los medios de comunicación hacen cartas abiertas pidiéndole que se postule a Presidente de la República Argentina. ¿Quién es Carlos Alberto "Lole" Reutemann? ¿Por qué se ha convertido en la "esperanza" argentina? La lista de candidatos para las elecciones presidenciales pactadas, en principio, para marzo, no satisface a nadie y al día de hoy ninguno de los posibles futuros presidentes logra una adhesión que supere el 18% de intención de voto. Sin embargo, desde hace meses, el nombre del ex corredor de Fórmula 1 y actual gobernador de Santa Fe Carlos Alberto Reutemann, se escucha en las voces de los decepcionados argentinos y desde el llamado "operativo clamor popular" se alimentan las expectativas para que "el Lole" (como se lo conoce localmente) acepte candidatearse. Los analistas y encuestadores no dudan de que Reutemann tendría grandes posibilidades de triunfar en la elección por muchos motivos. El primero de ellos: es la primera vez en muchísimos años que una figura, sin ser candidato, encabeza la intención de voto en las encuestas, amén de portar la mejor imagen entre los políticos a nivel nacional. También representa la austeridad y el "perfil bajo" (atributos que ganaron adeptos luego de la desmedida exposición pública y ostentación del ex presidente Carlos Menem durante su gobierno); manifiesta fortaleza en sus decisiones (justamente lo que le faltó al derrocado Fernando De la Rúa); lo consideran honesto; es eficiente (su gestión en la provincia de Santa Fe es ponderada por muchos) y no porta un pasado vergonzante o de derrotas (como la mayoría de las figuras que aspiran a la presidencia). "El Lole" rompe la tradición del "quiere pero no puede", justamente porque él "puede pero no quiere" hacer uso del poder que le están sirviendo en bandeja de plata. Su cautela ha caído mal a muchos políticos y analistas que consideraron su rechazo como un rasgo de cobardía. Sin embargo, esto no alcanzó para quebrar la puja por convencerlo a que se sume a la carrera presidencial y desde todos los sectores continúan convocándolo. Mientras, las autoridades y los aspirantes a la presidencia se sumergen en el debate que genera la posibilidad de un inminente default con los organismos multilaterales de crédito, se preocupan por contener el valor del dólar y avanzan en la lucha electoral caracterizada por la ausencia de propuestas y el desorden de ideas, que llega al punto que, a meses de tener que definir quién gobernará el caos en que está sumido el país, aún no se ha determinado si habrá o no internas partidarias. Preocupaos por la falta de consenso de los actuales candidatos, empresarios, dirigentes importantes del PJ y del Gobierno tratan por todos los medios de que Reutemann acepte finalmente pelear por la Presidencia. Extrañamente, parece que esta vez han decidido mirar hacia el futuro y al hacerlo vislumbraron el riesgo de la ingobernabilidad. Ni Menem, ni Adolfo Rodríguez Saá (el fugaz presidente que declaró el default y que hoy encabeza las encuestas con alrededor de un 18% de intención de voto), ni Elisa Carrió, ni ninguno de los otros nombres en carrera logra el apoyo popular necesario para garantizar un gobierno capaz de tomar las medidas que se requieren para sacar del pozo a la malherida Argentina. La urgencia por la adaptación y la supervivencia ha mermado la efervescencia popular que se reflejó en los primeros meses del año mediante cacerolazos encumbrados por la otrora clase media y hoy sólo subsisten las marchas organizadas por "piqueteros" y ahorristas "acorralados", más alguna que otra asamblea barrial y protestas puntuales contra la inseguridad o en defensa de las fuentes de trabajo. Todavía no se ha desvanecido el fantasma de que pueda ocurrir otro estallido social y, en tensa calma, los ciudadanos van asumiendo la nueva realidad económica y social, rodeada por un fuerte descreimiento político e institucional. Quizás por eso, el presidente Duhalde no descarta terminar antes su transición y adelantar las elecciones. Es en este escenario que "el clamor por el Lole" toma forma, y queda abierto el interrogante (y la esperanza) sobre si, a pesar de los repetidos "no", Reutemann aceptará finalmente ser "el candidato". .
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