Semanario de información económica y financiera

Viernes, 27 de septiembre de 2002

 

DESDE EL MALECON CON

La nueva "invasión" de EEUU a Cuba

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)


Bien temprano en la mañana llegó el comandante Fidel Castro al recinto ferial de Pabexpo, en las afueras de la ciudad de La Habana. Por él aguardaban con impaciencia alrededor de 750 estadounidenses que representaban a 280 compañías dispuestas a negociar con la isla la venta de productos agroalimentarios.

El término que con tanta frecuencia se emplea en la isla para cualquier aspecto de la vida social, cultural y económica cobró un real e incuestionable significado: se trataba de un acontecimiento histórico. Castro avanzó hacia el stand que ocupa la entrada principal, el corespondiente al grupo ADM, especializado en ingredientes para alimentos. Allí le ofrecieron una hamburguesa con pan, papas fritas y una enorme copa con batido de chocolate. El comandante, vestido de chaqueta y corbata, degustó algunas papas y bebió unos sorbos del batido, al tiempo que la hamburguesa quedaba allí tal y como había llegado.

Minutos más tarde, y según una fuente de fiar, Castro emplazó públicamente al nuevo jefe de la Sección de Intereses Norteamericanos (SINA) recién llegado a la isla. Cien millones de dólares le apostaba el comandante al nuevo representante que su Gobierno, Cuba, pagaría en tiempo todos los contratos firmados con las empresas gringas. Y contratos hay cada minuto. Era de suponer.

Ya Pedro Alavarez, director de Alimport (la empresa estatal cubana encargada de las compras) había asegurado previo al evento que de los 211 renglones norteamericanos existentes en la actualidad, después de la Feria la cifra podría elevarse nada menos que a 1.000. De modo y manera que resulta probable que todos salgan con un contrato de venta bajo el brazo.

Hasta el intrépido e ingenuo representante de Chatham Imports, Ing., que entre el surtido de bebidas que se trajo consigo venía una suerte de cubalibre etiquetado bajo el nombre de "José Martí", apóstol de la independencia cubana. Por demás, que el detalle no gustó, y también por "requetequemás" que tanto el póster como las botellas fueron a parar a una caja que nadie más verá. Todo, en minutos, y antes de la llegada de Fidel Castro.

El derroche gringo estaba por doquier, en cualquier stand. Fuese de lo que fuese. Los empresarios cubanos, a por los productos envasados o preelaborados. Los curiosos, que nunca faltan, a por las parilladas con toda una gama de asados para degustar. Aún así el gran éxito para los asistentes fue conferido por el Departamento de Agricultura de Georgia: unas "pencas", o abanicos de cartón y madera, que aliviaban el calorcillo del salón.

Muchas visitas han sido programadas, pero por vez primera, será organizada una a los últimos y modernos supermercados del Centro Comercial de la Puntilla (perteneciente a la corporación Cubalse) y al superestelar Palco, administrado por una empresa subordinada al Consejo de Estado. Al margen de lo que sea destinado a reservas, escuelas, hospitales o venta a la población por cartilla, una parte sustancial de estos productos irá a estos establecimientos de venta en dólares.

Difícil de poder confundirse entre tanta gente dentro del recinto ferial, estaba el exluchador Jesse Ventura, actual gobernador de Minnesota. Ha viajado a Cuba para reprender la política del embargo y decir que no oye consejos del Bush gobernador de La Florida, estado del que provenían buena parte de las compañías presentes.

La Feria, primera gran exposición de esa industria de EEUU en 40 años de Revolución, estará abierta hasta desde el 26 al 30 de septiembre e incluirá además de las mencionadas visitas, un cena oficial para los participantes y una gala artística para que puedan disfrutar del artista cubano que obtuvo un Grammy en EEUU, Chucho Valdés, y que las propias autoridades que autorizaron la feria en La Habana le negaron la entrada a ese país.

Después de esta "invasión" de comestibles gringos, algo deberá pasar. Aquí en La Habana ya muchos cuentan los días para el final del embargo y de esa rara prohibición para que el ciudadano estadounidense viaje a Cuba.

Momento histórico, la pura verdad.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.