Martes 1 de octubre de 2002

El dólar roza los cuatro reales

Es una relación directamente proporcional: cuantos más puntos gana el candidato del Partido de los Trabajadores, Lula Da Silva, para hacerse con la presidencia de Brasil, más se deprecia el real.

Hoy el miedo de los inversores a un posible triunfo de Da Silva ha llevado a la divisa brasileña a cotizar a 3,94 unidades por dólar al inicio de la sesión en el mercado latinoamericano de divisas, un precio jamás visto.

La depreciación en el mes de septiembre ronda ya el 25%, lo que supone un considerable aumento del coste del servicio de la deuda pública vinculada a la evolución del dólar o los tipos de interés, lo que afecta a unos 280.000 millones de dólares (288.650 millones de euros).

Y, lo peor es que la mayoría de los expertos esperan que las caídas aumenten conforme se acerque la temida fecha de las elecciones, el 6 de octubre. Y, después de las elecciones, y según el resultado, la debacle podría continuar una semana más; para desgracia de los inversores españoles y estadounidenses, que pagan con caídas en las Bolsas la aventura latinoamericana de sus grandes empresas.

Hoy el índice selectivo del parqué madrileño ha retrocedido un 3,5%. Los blue chips con inversiones en el subcontinente han sido los que han tirado a la baja del mercado.

SCH, cuya exposición a Brasil la ha convertido ultimamente en el blanco preferido por los bancos de inversión estadounidenses y algunos analistas, ha perdido un 4,4%, un resultado no tan malo como parece si se tiene en cuenta que se ha llegado a dejar más de un 7% a lo largo de la sesión.

BBVA ha cerrado con una caída del 6,7%; Endesa del 7,2%; Telefónica del 5,5%... En definitiva, un desastre de jornada para la Bolsa española.

En EEUU, no parece que las cosas vayan a terminar mejor. La sesión ha comenzado con caídas superiores al 2%. No es extraño. Entre el espíritu belicoso de Bush y la crisis en Brasil los inversores no encuentan respiro. Según algunas estimaciones, de media, las 100 principales empresas estadounidenses recaudan el 3% de sus ventas anuales del país carioca.

En general, según un informe de CreditSights, las empresas extranjeras tienen invertidos en brasil 420.000 millones de dólares (432.989 millones de euros). Y, la exposición de la banca internacional asciende, a tenor de los últimos datos del Banco Internacional de Pagos (BIS, según sus siglas en inglés), a 66.000 millones de dólares (68.041 millones de euros), de los cuales 15.000 millones (15.463 millones de euros) corresponden a las entidades financieras estadounidenses con Citigroup a la cabeza con más de 9.300 millones de dólares (9.587 millones de euros) expuestos en este país.

La situación es tan crítica que el propio presidente de la Reserva Federal de Nueva York, William McDonough, ha tenido que salir en defensa de Brasil con el objetivo de tranquilizar a sus conciudadanos.

En una conferencia ha asegurado que "la falta de fe de los inversores en la principal economía latinoamericana y sus temores a una suspensión de pagos de la deuda (default) no tienen sentido y va en contra de sus propios intereses".

Con sentido o sin él, lo cierto es que los inversores están muertos de miedo. Según un informe de JP Morgan, el 45% de los tenedores de bonos brasileños cree probable que la victoria de Lula Da Silva se traducirá en un default antes de un año.

McDonouhg ha advertido a los inversores privados y a los prestamistas que si se retiran de Brasil provocarán un desastre. De momento, lo que ya han generado son turbulencias en los mercados financieros brasileños, no sólo en el de divisas.

Hoy el índice Bovespa ha vuelto a abrir con pérdidas superiores al 1,3% tras una caída el viernes pasado del 5,25%. La mala marcha de la renta variable ha colocado el precio de los bonos en su mínimo desde junio de 1995.

Si el mundo desarrollado no puede obviar la situación de Brasil; tampoco lo pueden hacer sus vecinos del subcontinente. De momento, el efecto contagio sólo es evidente en el mercado de divisas.

El dólar se ha revalorizado en los primeros nueve meses un 214% frente al peso argentino, el 59% ante el bolívar, 47% respecto al peso uruguayo...

Cada uno a su manera intenta mantener a flote su divisa. En Brasil, algunos observadores aseguran que el Banco Central está vendiendo dólares para frenar el descenso lo que habría colocado el real a media sesión en las 3,82 unidades por dólar.

Hoy, además, la autoridad monetaria ha colocado 60 millones de dólares a tres meses a 3,90 unidades por dólar en respuesta al recorte de la financiación a corto plazo procedente de los inversores extranjeros.

En Argentina en el mercado oficial reina una tensa calma entorno a los 3,7 pesos gracias a la intervención del Banco Central (BCRA), pero algunos expertos creen que como no se llegue pronto a un acuerdo con el FMI el BCRA tendrá dificultades para sostener la divisa por el agotamiento de las reservas.

Y, en México, cuya moneda cayó la pasada semana al mínimo de los últimos tres años, el Banco Central optó por reducir la cantidad que presta en pesos a los bancos para impulsar el peso, situado a media sesión en 10,22 unidades por dólar desde las 10,15 unidades del cierre del viernes.

 

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