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Intrigas de mafia y política contaminan las elecciones en Río de Janeiro Cuánto más se acerca la fecha de las próximas elecciones brasileñas, más la confusión crece en el país. El pasado lunes, a falta de sólo seis días para la llegada de los comicios, Río de Janeiro se despertó como una ciudad fantasma. Las escuelas provinciales, las universidades y muchas tiendas estaban cerradas y los servicios públicos de transportes parados. El Gobierno federal todavía no se ha pronunciado oficialmente sobre el acontecimiento, como confirmó a Americaeconomica.com la Embajada del país suramericano en Madrid. Pero, la gobernadora del estado de Río, Benedita da Silva, manifestó que los indicios apuntan a que el cierre es debido a un acto intimatorio del Comando Vermelho, una de las organizaciones mafiosas y de narcotraficantes más importantes de Brasil. Sin embargo, la cuestión podría ser aún más complicada. Benedita, que el próximo domingo renovará su candidatura para el Gobierno de Río en las filas del Partido de los Trabajadores (PT),dio a intender que sus sospechas también afectan al alcalde de Río de janeiro, Cesar Maia. La gobernadora recordó que en 1992, justo antes de los comicios provinciales, Maia organizó un arrastao, como llaman en Brasil las acciones de los niños de las favelas cuando bajan a las playas turísticas de Río para atracar a los turistas. Según Benedita, las organizaciones mafiosas pueden haber sido la mano de obra que obligó a comerciantes, profesores y funcionarios a bloquear sus actividades. Pero hay detrás una trama política cuyo objetivo es desacreditar su figura de gobernadora, y más en general la del PT. El presidente del partido izquierdista, José Dirceu, junto con Luis Inacio Lula da Silva, se puso en contacto con Benedita da Silva y después declaró a los medios brasileños que el PT "no dará tregua a las mafias". El PT, cuyo candidato lidera todas las encuestas preelectorales e incluso cuenta con la posibilidad de hacerse con la Presidencia ya en el primer turno electoral, está convencido de que los hechos de Río representan un intento desesperado para asustar a los electores. Los únicos comentarios del presidente en el cargo, Fernando Henrique Cardoso, se centraron en la necesidad de desvincular los hechos de Río de las elecciones. Pero el candidato oficialista, José Serra, aprovechó los acontecimientos para criticar tanto a Benedita, como a Anthony Garotinho, líder del Partido Socialista Brasileño (PSB), que fue gobernador de Río hasta el pasado mes de abril. Garotinho es cuarto en las encuestas electorales, pero sólo dos puntos le dividen de Serra, quien quiere asegurarse la posibilidad de competir directamente contra Lula en el segundo turno, si es que lo habrá. En el curso del día de ayer, la situación en la ciudad brasileña Seguía caótica, según relataron a Americaeconomica.com fuentes de la oficina del PT. En las calles se mantenía un fuerte despliegue policial, aunque la mayoría de los comercios y servicios había retomado su funcionamiento normal. BSL MCR Para más información sobre esta noticia escribir "Elecciones Brasil" en nuestro buscador |
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