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Viernes, 4 de octubre de 2002

 

La ciencia y técnica en España

Por Alberto Miguel Arruti
(Madrid)

Por tercer año consecutivo, la Asociación Española de Periodismo Científico ha publicado un anunario en el que recoge, deforma exhaustiva, un conjunto de datos, referentes a la ciencia y tecnología, a lo largo del pasado año.

Se dedican sendos capítulos a la investigación en la Universidad, en las comunidades autónomas, en una serie de organismos complementarios, como, por ejemplo, el Instituto Geográfico Nacional, en las fundaciones y, finalmente, en las empresas, en los centros tecnológicos y en los parques. Un capítulo se dedica a las relaciones internacionales de España, en relación con la investigación. Otros capítulos se ocupan del periodismo científico, de los libros de divulgación, de las resvistas científicas, de los museos de la ciencia y de la presencia de la ciencia en Internet.

Esta edición del anuario presenta una serie de mejoras en relación con la del año anterior. Ha aumentadoel número de páginas, del orden de un 24%. Se han creado nuevas secciones, de las que la más importante es la que informa sobre la ciencia y técnica a través de las páginas on-line. De este anuario se han editado ya 2.000 ejemplares.

El problema de la ciencia en España y, como consecuencia, el de la técnica es una de esas cuestiones que se arrastran desde hace siglos. Ante la misma, escritores y pensadores españoles han adoptado posturas muy diferentes e, incluso, opuestas.

Desde el "Que inventen ellos" de Unamuno hasta el "Inventamos nosotros" de Menéndez Pelayo. La creación del Centro de Ampliación de Estudios, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Ministerio de Ciencia y Tecnología, representan tres hitos de una misma e idéntica preocupación, abordada por Gobiernos de muy distintas ideologías.

En los últimos años, España ha hecho un ingente esfuerzo por disminuir la distancia que la separa de otras naciones de nuestro entorno político y social. Como consecuencia de este esfuerzo, podemos afirmar, en estos momentos, que España goza de buena salud en lo que a investigación científica, es decir investigación básica, se refiere. Pero el gran problema reside en que esa investigación no trasciende, o trasciende en muy pequeña medida, al mundo empresarial.

El empresario español vive, en la gran mayoría de los casos, de espaldas a lo que se hace en los laboratorios y centros de investigación. Es ahí donde residen las mayores dificultades.

Prueba de todas estas afirmaciones que, en los últimos informes de la Comisión Europea (CE), se reconoce una importante aceleración de España hacia la convergencia con Europa en materia de tecnología, hasta el extremo de que nuestro país ocupa el segundo lugar de la Unión Europea (UE) entre los países que más han progresado en innovación en los últimos cinco años.

Sin ciencia no puede haber tecnología y sin ésta no puede haber desarrollo económico. Por eso, la importancia de la investigación, que consiste, esencialmente, en la búsqueda de nuevos caminos y de nuevas aplicaciones. Como ha escrito Mario Bunge, "la investigación cinetífica arranca con la percepción de que el acervo de conocimiento disponible es insuficiente para manejar determinados problemas". Porque la ciencia no consiste sólo en resolver problemas, sino en preguntarse sobre nuevos problemas.

Todo descubrimientop científico da lugar a una serie de nuevas preguntas. Y este juego de, por un lado, resolver cuestiones y de preguntarse por otras nuevas, constituye la historia de la ciencia.

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