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Viernes, 4 de octubre de 2002
Entresijos del petróleo de Venezuela para Cuba Por
Ramón Ragel
Me preguntan desde Madrid sobre el "Convenio petrolero" entre Venezuela y Cuba, como si se tratara de un acto de gobierno. Las cosas en estas latitudes nunca son tan evidentes. Sí, Venezuela, o mejor dicho su presidente, porque el acuerdo obvió el pequeño detalle de ser aprobado por la Asamblea Nacional como ordena la Constitución, ha firmado con la República de Cuba un convenio en que se compromete a vender 54.000 barriles/día a Cuba en cómodas cuotas. Los abogados, como todos los abogados del mundo, son tíos listos; y un par de ellos han acudido al Tribunal Supremo de Justicia a demandar la nulidad de un convenio que se ahorró la molestia de tener que explicárselo a los señores diputados. Digo se ahorró, porque nadie en su sano juicio duda que lo que el Sr. Presidente envíe a sus diputados, llámese Convenio con Cuba o el nombramiento de su mascota como Mariscal de Campo será aprobado sin dilación. Hasta aquí, no hay nada más que otro episodio del culebrón nacional que a diario escenifican el Sr. Chávez y la oposición. Pero resulta que Venezuela no vende petróleo, quien lo vende es la compañía estatal de petróleos PDVSA y Cuba tampoco compra, quien lo compra es la empresa estatal Cupet, lo que obligó a ambas compañías a firmar un contrato de suministro. Una de las pocas cosas en que Venezuela, o mejor dicho PDVSA, es en verdad seria, es en eso de vender petróleo; al fin y al cabo, de eso vive toda la nación. Se trata del 96% de todas las divisas. Y un país que consume mantequilla danesa y chocolates Toblerone sin divisas se muere literalmente de hambre. PDVSA insiste en poner en sus contratos algo que se llama "cláusula de destino". Es decir; usted compra el petróleo para un lugar específico y por más que lo pague de contado, no puede llevárselo digamos de Madrid a Andorra sin que PDVSA declare el contrato terminado. Las fuertes sospechas de que parte o la totalidad de esos embarques a tan módico precio, y con substanciales descuentos y facilidades crediticias, terminaban en Rotterdam (Holanda), causaron en la gerencia de PDVSA, que le tiene a Cuba tanto cariño como Bush a Saddan Hussein, un escozor compuesto por el pequeño detalle de que además el Sr. Castro (que garantiza los embarques con una Carta de Crédito del Banco Nacional de Cuba, cuyo valor como medio de pago internacional es un chiste) debía por embarques causados más de 100 millones de odiados dólares de EEUU. ¡Eramos pocos y parió la abuela! En eso ocurrieron los sucesos (aquí el lector puede leer Golpe de Estado o Vacío de Poder, según su gusto) del 11 de abril y desde entonces la gerencia petrolera suspendió los embarques a Cuba hasta que el Sr. Castro pasara por caja a saldar su deuda. Pedirle a Cuba que pague, no digo 100 millones sino un solo dólar, es más difícil que ver al Papa de trasvesti. El Sr Castro hubo de esperar a que el Sr. Chávez se consolidara de nuevo en el poder para seguir el sainete del Convenio Petrolero, que para mayor indignación de la oposición presentó la peculiaridad de una demanda por daños de Cupet a PDVSA por 150 millones de detestados dólares de EEUU. A eso los judíos lo llaman chuzpah y se traduce mas o menos como el joven que asesina a sus padres y luego pide clemencia al juez porque es huérfano. Una vez defenestrados los Altos Mandos Militares y controlada la situación con una extra dosis de gases lacrimógenos, para que la oposición vea que la cosa va en serio, el presidente de PDVSA, ex ministro de Energía y ex secretario general de la OPEP, persona que carece de la más peregrina idea de cómo se produce un barril de petróleo, sacó a relucir sus dotes de avezado ex guerrillero y como contrapartida a un nuevo Convenio Colectivo con los obreros petroleros y un perdón generalizado a la gerencia de PDVSA, reanudó los embarques a Cuba una vez reestructurada la deuda, ¡con una Nueva Carta de Crédito del Banco Nacional de Cuba!. Para ello se hicieron maromas contables y financieras, pero eso sí, las cosas están más claras que el agua: Cuba está al día así no pague y PDVSA cumple con sus regulaciones. Y aquí no ha pasado nada.
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| Edita Asesores de Publicaciones S.L.
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