Semanario de información económica y financiera
 

Viernes, 11 de octubre de 2002

 

DESDE EL MALECON CON

¡Qué viene el lobo!

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

Aunque en los bosquecillos de Cuba no ha habido nunca lobos, a los niños se les sigue atemorizando con el animalito.Y si es de noche mucho mejor. Quizá si les echasen encima el temor de un huracán que vendrá a llevárselos (que aúlla peor que un lobo frenético) si no se toman el yogourt, no de leche, sino de soya, entonces los chiquillos comieran de todo, se acostaran temprano, fueran obedientes para con sus padres y mejores en la escuela. Pero no es así. se les sigue atemorizando con los lobos y de la manera más antipedagógica posible.

Los huracanes que nos azotan en estos meses son más a temer que bandadas de estos animales. Es más, peores que un "raid" aéreo de nuestro eterno enemigo el "imperialismo yanqui". Si no es así, vean lo que ha quedado de la provincia más occidental, Pinar Del Río: 58.188 inmuebles afectados. Vaya con la fuerza del viento que salió de las fauces de las lobas Isidore y Lili, como se les llamó a los huracanes que prácticamente venían de manitas.

Pinar, como le decimos, es pródigo en huracanes. Tal vez porque como allí es donde se forma la cola del caimán (la isla lo semeja) que apunta al Golfo de México, camposanto de muchos huracanes, pues sea él por dónde pasan y destruyen con más frecuencia.

Desde que comenzaron a contarse estos fenómenos metereológicos, primero con los dedos de las manos y luego con los ordenadores (1799-2001) le han atacado 55 huracanes. Dos más ahora con el binomoio asesino. Luego le siguen la Isla de la Juventud (antigua Isla de Pinos) con 50; Provincia Habana con 41 y Ciudad de La Habana con 37. Una vela está encendida permanentemente para que uno de ellos no se le ocurra visitar la capital, con un elevado porcentaje de viviendas en mal estado que al primer estornudo huracanado las pondrá a tomar el sol en el Malecón habanero.

Así, curiosamente, en la medida que vamos avanzando de occidente hacia el oriente del archipiélago van dismuyendo estos eventos atsmosféricos. Las Tunas, con sólo 19 es la de menos azotes. De ahí que hasta Pinar del Río hayan tenido que salir brigadas de linieros de esa provincia para componer tendidos de energía eléctrica y comunicaciones derribados por la fuerza del viento y las aguas.

Pero no dar todo por seguro. Una investigación de especialistas nacionales ha arrojado el dato de que los dos huracanes más destructivos de toda la historia pasaron por el oriente cubano. En noviembre de 1933 uno de ellos privó de la vida a unas 3.000 personas en Santa Cruz del Sur, y ya con la revolución, el Flora, en octubre de 1963 provocó la muerte a más de 1.500.

Ciertamente, el sistema establecido para enfrentar estas desgracias ha ganado en experiencia y organización en lo referente a salvar vidas humanas, animales y recursos materiales. En estos dos últimos huracanes sólo murió una persona y la Defensa Civil se cubrió de glorias. De cualquier forma, octubre es el mes más peligroso. Crucemos los dedos porque el país no está como para realizar los enormes gastos que se requieren una vez que vuelve la calma y nos damos cuenta que hemos perdido casa y cosechas.

Todo esto, al margen de que los niños continuarán teniéndoles más miedo a los lobos que a los huracanes.

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