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Martes, 15
de octubre de 2002
DESDE
EL MALECON CON
Castro conversa con una periodista estadounidense
Por
aurelio Pedroso
(La Habana)
La rubia
se llama Bárbara Walters. Veinticinco años después
de otra entrevista que aquí muchos tildaron como 'patrocinada'
por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EEUU, el Comandante (Fidel
Castro) le dispensó nada menos
que 150 minutos para conversar, discutir y hasta polemizar sobre la Cuba
de hoy y de hace unas décadas. Como quiera que casi todo en la
isla se sabe o se presume, la gente en la calle esperaba el encuentro
con interés, pues había
sido anunciado para la TV en un horario de la tarde. Algunos pensaron
sería editada para evadir la mención del Proyecto Varela,
pero se aprisionaron el bolsillo con la puerta. Por vez primera, en un
medio oficial, se trató el asunto.
La entrevista se emitió íntegra y sin editar, según
los que algo saben de ello. Castro le prometió interesarse algo
más sobre este proyecto que plantea modificaciones a la actual
estructura política, económica y social de la isla.
Modificaciones que a la vuelta de 12 meses convertirían el país
en algo bien diferente a lo que no ocurrirá mientras viva el Comandante.
De paso, le precisó el líder, más de ocho millones
de ciudadanos habían confirmado en
esos días ante el Parlamento la voluntad popular de mantener inalterable
el actual régimen. Nada más claro que el agua.
La Walters le hizo muchas e interesantes preguntas y hasta más,
le pidió brevedad en las respuestas. Castro respondió a
su forma, maneras y características. Si la gringa quedó
satisfecha o no, lo disimuló muy bien. La "interviú" transcurrió,
como ya es costumbre, en altas horas de la noche y se habló de
todo. Será digna de repasar varias veces. De ello, con toda seguridad,
se encargará la TV cubana y cuidado no se imprima para objeto de
estudio.
Por hablar y exponer sus ideas, el Comandante habló algunas palabras
en inglés dirigidas al pueblo
norteamericano para quien desde hace tiempo sólo se dispensan frases
de amistad y respeto.
Siempre en estas lides entrevistado-entrevistador se
busca un vencedor, un estrella. La Walters preguntó lo que tenía
que preguntar. El Comandante respondió lo que tenía que
responder. En un alarde de vitalidad, ambos quedaron en verse dentro de
un cuarto de siglo más.
Ojalá pueda ser yo testigo de tan singular longevidad..
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