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Vienres, 25 de octubre de 2002

 

Elecciones en Ecuador: dos tendencias excluyentes

Por Amalia Verdezoto Vidal
(Guayaquil - Ecuador)

 

Los dos finalistas de la primera vuelta electoral en el Ecuador son una muestra de dos tendencias, populistas ambas, pero excluyentes entre sí.

La primera, que se refleja en quien obtuvo el primer lugar, el coronel Lucio Gutiérrez, representa el deseo de un cambio radical del sistema en la búsqueda de mejorar el nivel de vida que todos los gobiernos anteriores deterioraron. El fue quien encabeza el movimiento que derrocó al presidente Mahuad cuando ya las coyunturas sociales se rompieron ante el orden constitucional.

La segunda alternativa es la del abogado Álvaro Noboa, dueño de una de las fortunas más grandes de Latinoamérica quien, luego de perder la presidencia ante Mahuad en la contienda electoral pasada, se dedicó a asistir con clínicas móviles por las provincias en su larga campaña de ya cuatro años. Noboa seduce al electorado con ofrecimientos de trabajo, empleo y protección paternal. No fue ningún freno para él, el límite de gasto electoral que se instituyó para esta contienda, y tampoco fue un problema pagar poco más de dos millones de dólares de multa al pasarlo, él "pasa de todo".

Dos salvadores, uno con un discurso patriótico y militarista apoyado por el sector indígena y la izquierda radical y el otro con un discurso de amo poderoso y generoso apoyado por su vasta fortuna.

Si la explicación fuese que el sentir popular es ir hacia otras opciones retiradas del espectro politico tradicional, lo lógico sería que en las elecciones de diputados del Congreso hubiesen sido ellos mismos quienes llenen las curules, pero ocurre a la inversa, son los partidos más establecidos como el Partido Social Cristiano y la Izquierda Democrática quienes han ganado ampliamente, donde ninguno de los dos posibles presidentes contará con una mayoría en el Congreso, lo que les obligará a buscar acuerdos.

Entonces, ¿cómo funciona la lógica popular?, ¿qué hace que frente a las papeletas, rayen para presidente a alguien con una postura radicalmente opuesta al que luego votan para diputado? Aún sabiendo que el Ejecutivo debe trabajar con el Legislativo para poder gobernar, y que es justo en la búsqueda del apoyo que requiere el Gobierno donde entran los acuerdos y las prebendas en el Congreso, ¿cómo puede desear un cambio radical y al mismo tiempo querer en el Congreso a los mismos de siempre? Y si los considera capaces ¿por qué no vota por esa misma línea para presidente?

Al no tener el modo de sufragar una lógica que podamos comprender, es difícil tratar de vislumbrar lo que ocurrirá el próximo 24 de noviembre, solo nos queda desear que pase rápido porque sigue subiendo el riesgo país ante la incertidumbre.

 

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