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Vienres, 15 de octubre de 2002

 

La importancia del medio ambiente

Por Alberto Miguel Arruti
(La Habana)

En la última semana de noviembre se va a celebrar en Madrid el VI Congreso Nacional del Medio Ambiente, organizado conjuntamente por el Colegio Oficial de Físicos, la Unión Profesional de Aproma y el Instituto de la Ingeniería de España. Este Congreso es el acontecimiento más importante que tiene lugar en nuestro país en relación con la compleja y variada problemática del medio ambiente. Abarca todos o casi todos los aspectos de esta problemática. A lo largo de una serie de mesas redondas y de sesiones plenarias se analizan cuestiones tales como " Estategias para la Gestión de Medio Ambiente", "Energías Renovables", "Edificación sostenible", "Turismo sostenible" o la "economía del Agua".

Nos viene a la memoria aquella Conferencia para la Defensa del Medio Ambiente celebrada en 1972 en Estocolmo, con la ausencia de la URSS y de los países "satélites" que manifestaron de este modo su protesta por la exclusión de la República Democrática Alemana.

Como era previsible la Conferencia se politizó. La delegación china denunció la agresión norteamericana sobre el Vietnam, mediante el empleo de armas biológicas. Así como los permanente bombardeos que hasta 1971 habían producido 26 millones de cráteres. Ya desde 1913, en Berna, hasta el mismo año 1972, en Barcelona, se habían celebrado reuniones, congresos y conferencia anteriores a la cumbre de Estocolmo. Y la prensa divulgó dos fotografías que llamaron la atención, al menos en España. Un era la del Ministro Comisario del Plan de Desarrollo, López Rodó, que presidía la delegación española en esta Conferencia, dirigiéndose, en bicicleta, a una de las sesiones. La otra fue la unión de una bandera anarquista, una bandera sueca y una cruz trazada en el césped, que sirvió a un grupo de jóvenes en Kugstradgarden (Estocolmo) para protestar contra la Conferencia.

El último gran acontecimiento en relación con el medio ambiente ha sido la Conferencia de Johannesburgo, este mismo año, en la que se habló repetidamente de desarrollo sostenible. Se entiende por ese concepto la posibilidad de compatibilizar el desarrollo económico con la preservación del medio ambiente. Concepto complicado, al que deben subordinarse las distintas tecnologías. Este concepto se encuentra equidistante de la dejadez absoluta, de la destrucción de cualquier tipo de preocupación sobre el entorno que nos rodea, de la búsqueda sin limitaciones del rendimiento económico, de un lado, y de otro de la pretensión de conseguir una sociedad presuntamente feliz, que abandonas por completo, o casi por completo, el desarrollo tecnológico. Esta segunda postura es sencillamente utópica. Nos recuerda a aquel primer Romanticismo francés, impregnado de Rousseau, de vuelta a la Naturaleza, cuando las señoras elegantes de París, en plena recepción de la alta sociedad, se desnudaban el pecho para amamantar a sus hijos.

Lograr un equilibrio entre dos posturas extremas constituye el ideal de toda política sensata sobre el medio ambiente, que configura una nueva actitud ante la vida.


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