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Viernes,
25 de octubre de 2002
DESDE
EL MALECON CON
Una cuchara para Pinar
Por
Aurelio Pedroso
(La Habana)
Aún
hay gente diciendo por ahí que una suegra es peor que un huracán.
Un punto de vista para tener en cuenta, aunque no creo que tales reaciones
de la naturaleza sean equivalentes a los destrozos físicos y psíquicos
que
una suegra pueda causar cuando sin avisar se aparece un fin de semana
en casa.
Dos huracanes seguidos ha debido soportar la provincia más occidental
de Cuba, Pinar del Río. Encima de los daños causados en
la agricultura tabacalera, de cuyas vegas salen los mejores puros del
mundo, el cómputo de inmuebles derribados o afectados supera los
50.000.
Miles de familias afectadas que deberán aguardar a corto, mediano
y largo plazo la solución de su vivienda y demás enseres
que la fuerza del viento y las lluvias destrozaron.
Al margen de la ayuda que ya brinda el Gobierno, aún con serios
compromisos por otro huracán llamado Michel y que causó
cuantiosos daños en la región central, llegaron Isidore
y Lili a complicar aún más las cosas. Aún
así, en esa provincia ya laboran por tiempo indefinido especialistas
en
comunicaciones, tendidos de redes eléctricas y experimentados carpinteros
en levantar casas de tabaco.
Lo cierto es que por primera vez, o al menos que se recuerde, se ha hecho
un llamamiento a la población capitalina para que done lo que pudiera
sobrarle. Entiéndase: ropa, zapatos, útiles de cocina, etc.
etc.
Escrito a mano o impreso en computadoras, en cada edificio o centro comercial
de la comunidad está la solicitud de enviar para Pinar del Río
lo que a esos pobres compatriotas les pueda resultar de ayuda.
En medio de ese maremagnun de desgracias, otra depresión volvió
a amenazar nuevamente a la isla. Por fortuna no alcanzó las características
propias de
un huracán y frente a las costas cubanas dejó caer sólo
agua antes de desfallecer.
Se nota un sincero ánimo de continuar hacia delante en la población
pinareña. Se les ve trabajar y con optimismo. Ahora, como parte
de todo el país, se suimaran al proceso electoral para elegir a
sus representates de gobierno en el nivel muncipal, provincial y hasta
de diputados
parlamentarios.
Irán a votar este domingo día 20. Habrá hasta palomas
mensajeras para llevar a feliz término los resultados electorales.
También, tendrán todos el ojo puesto en lo que sus vecinos
de La Habana y Ciudad de La Habana lesenvién
para mitigar "lo que el viento se llevó".
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