|
Semanario de
información económica y financiera | |||
|
|
Viernes, 15 de noviembre de 2002
DESDE EL MALECON CON ¿Y dónde está el jamón? Por
Aurelio Pedroso
Si las múltiples sociedades españolas radicadas en la isla tuvieran la misma suerte de montar restaurantes como, por ejemplo, las chinas, otros gallos hubieran cantado en la recién finalizada Jornada Culinaria. La gente, en masa, a celebrar el acontecimiento. A comer bueno y barato como decía el moro que también era asiduo a los caldos gallegos. Cuando existía el campo socialista, estos eventos gastronómicos eran frecuentes y accesibles hasta un límite. Todavía muchos recuerdan aquellos raros camareros checos que tomaban nota, servían y desde una "maricona" ceñida a la cintura, cobraban y no daban vuelto.
Pero los tiempos han cambiado y este evento ha sido organizado para quienes
dispusieran al menos de ocho dólares para pagar una fabada. En
Cuba, por mucho que guste, nadie está tan loco como para hacerlo. En
el cóctel de bienvenida el jamón brilló por su ausencia.
Y luego el maldito ausente fue reincidente en la carta del restaurante,
donde por cierto, se notaba la mano catalana en los platos. Lo mejor: un español invita a un cubano, le pide a la camarera unos jamoncillos para ir picando y la otra, como si tuviese en sus manos los secretos de Nostradamus, le replica tamborileando sobre la carta: "jamón no hay. Esto es una semana culinaria española".
Con penas y sin glorias transcurrió esta oportunidad ideada seguramente
no para captar adeptos, sino para disfrute de tantos amantes, por sangre
y costumbres, de la rica y amplia comida española. Por fortuna
para los organizadores no hubo mucha promoción. Tal vez porque
de antemano conocían que el afamado jamón no estaría
ni por los alrededores. Haberle pedido un poco a la Aduana cubana de los
tantos que decomisan y según ellos son incinerados a tempranas
horas de la mañana. |
| Edita Asesores de Publicaciones S.L.
|