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Lunes 25 de noviembre de 2002

 

El Ejericicio de decidir

Por Amalia Verdezoto
(Guayaquil. Ecuador)

Ecuador Domingo 24 de noviembre de 2002. La junta receptora del voto número 1.154 se instala en un aula de la Universidad Estatal. Sentadas en bancas escolares están cuatro mujeres, designadas por el Tribunal Supremo Electoral armando biombos de cartón y una pequeña urna, mujeres todas, dado que los hombres van para otra junta.

Empiezan a llegar con cédula de identidad en mano y un rostro que evidencia un sentir de obligación, ajena a una realidad que escuece. Junto con ellas llega una chica que formó parte de la junta en la primera vuelta, se queda como vocal suplente sin tener la obligación, sólo por el gusto de estar todas otra vez siendo parte de este juego de la democracia, conteo de votos, tabaco y risas...

Los dos postulantes a la presidencia tienen juntos menos del 20% del total de la votación de la primera vuelta. A la mayoría le da igual quien gane, ninguno está entre los deseados, realmente ninguno de los que participaron en la primera vuelta convencieron desde el principio, tan a menos está el poder político para aquellos que carecen del poder económico.

Siguen llegando al recinto, toda la gama de mujeres que el padrón electoral de la junta puede albergar, todas traen en común una extrañeza no confesada de todo el proceso, muchas llegan y preguntan por quién han de votar, buscando certezas o evitando responsabilidades ignoradas. Negadas por ley a influir en su decisión, imposibilitadas a explicar cuando preguntan: “¿Si voto por Gutiérrez habrá dictadura?”.

Nadie se cuestiona cómo será la postura del país frente al ALCA, o al FMI, al Plan Colombia, al papel de la Base de Manta cedida a EEUU para luchar contra el narcotráfico que poco a poco se vuelve un punto estratégico contra el terrorismo, tan ajeno a nosotros, o la peligrosidad de dar el poder político a quien ya ostenta el poder económico.

No, ellas vienen por el certificado de votación sin el cual los trámites son imposibles en el diario vivir. Si mucho se cuestionan, anulan el voto, si poco, lo dejan en blanco.

Aquella tolerancia ejercitada en siglos se ha vuelto indiferencia, desinterés por el propio destino más lejos del desayuno de mañana.

Nuestro Pueblo requiere un estímulo extraordinario que los restituya en el ejercicio de la decisión. En pocas horas, el Ecuador tendrá un nuevo mandatario, actos fortuitos guían el resultado final.

Cinco de la tarde. Se cierra el acta. Se escucha en las radios que el coronel Lucio Gutiérrez es el nuevo presidente.

Oojalá sea una oportunidad para todos.

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