Semanario de información económica y financiera
   

Viernes, 22 de noviembre de 2002

 

DESDE EL MALECON CON...

Compay Segundo, en venta

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

El casi centenario músico cubano Francisco Repilado, alias Compay Segundo, está protagonizando algo poco común en los músicos emergidos después del triunfo revolucionario de 1959.

Lo primero conocido, y que los medios se encargaron de enaltecer, fue la subasta de dos de sus sombreros en sendos festivales del Habano. En aquella oportunidad, los fondos serían destinados a la salud pública. Válida la acción de la subasta y encomiable la actitud de aquel italiano que ofreció más de 10.000 dólares por el último sombrero.

Ahora, próximo a sus 95 años de edad, al músico le han organizado una expoventa de artículos personales en el Hotel Nacional de Cuba. Jamás se ha visto tal acción en la vida de cualquier músico en la isla, vivo o muerto. Todo lo contrario. Pertenencias de gente famosa, que los hemos tenido mucho más que Compay, con todo el respeto que merece, han ido a parar a un museo dedicado a su vida y obra.

Un ejemplo al azar sería el del compositor remediano Alejandro García Caturla. En la ciudad de Remedios, provincia de Villa Clara, existe un museo donde hasta se conservan las facturas del lavado de sus trajes.

Compay Segundo, ni nadie, tiene ninguna necesidad de organizar una expoventa de sus artículos personales. Vaya para quien le organizó y le conminó a tal acción que deja mucho que desear. Esto, sea cual fuere el propósito, que ojalá no sea para fines privados no de Compay, sino para algún avispado familiar.

Por fortuna, su vida cambió después de muchos años de haber sido ignorado. Ahora, precisamente fortuna es la que bien merecida tiene por lo peculiar de su arte y sabor tradicional.

Ojalá viva mucho más nuestro Compay Segundo. Y ojalá también recesen un tanto las ventas de esta naturaleza, no sea cosa que un buen día tengamos que ponernos todos para comprarle una guitarra porque la anterior la vendió, o se la vendieron que es peor.

CBB

Envíe sus comentarios

   

Edita Asesores de Publicaciones S.L.