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Viernes, 29 de noviembre de 2002

 

DESDE EL MALECON CON...

Polo, el único

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

Si todo fuera como reza un personaje garciamarquiano que "uno no se muere cuando quiere, sino cuando puede", el músico cubano Polo Montañez, de sólo 47 años de edad, hubiese dejado el velatorio, inevitable en algun momento de la vida, para más adelante.

No era su tiempo el de morir, máxime cuando acababa de llegar a la cima nacional e internacional. En Colombia, su gran triunfo. Más de 40.000 copias de venta. Hasta en la controvertida Miami, donde paradójicamente, todo y nada es política, tenía el exlabrador y exleñador a miles de seguidores.

Por otra parte, en Cuba, ni hablar. Polo fue un auténtico fenómeno. De la noche a la mañana toda la gente le escuchaba y le admiraba su melodía y sencillez de vida. De momento, porque transcurren las investigaciones, un imprudente de los tantos que hay en la isla, que hacen cosas sin prever las desgracias para otros, aparcó sin luces el vehículo de la muerte para más tarde provocar la fatal colisión del auto donde viajaba Polo con algunos familiares.

La cancionística hispanoamericana acaba de perder a un juglar de los campos, un hombre que hacía música típica, tradicional, pura, sin artilugios sonoros de ningún tipo.

Polo Montañez. cuyo verdadero nombre es Francisco Borrego Linares, de la gloria en tierra (la mejor de todas), se nos ha ido a la otra, insegura y de poco fiar. De los parajes montañosos occidentales surgió y en ellos mismos reposan sus restos ahora en el poblado de Brujito.

Se le recordará entre los grandes, galardón que no todos logran alcanzar.

CBB

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