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Viernes, 20 de diciembre de 2002
Con motivo del aniversario de las protestas populares en Argentina, los denominados "piquetes" (que dieron lugar a los famosos "cacerolazos"), Americaeconomica.com publica esta semana este artículo sobre el surgimiento de estos movimientos.
PIQUETES Y PIQUETEROS Por
Antonio Gutelli
La década de los 90, de manera casi imperceptible al comienzo, y progresiva después, fue gestando en toda la geografía del país, una forma inédita de expresar la angustia, la desesperanza, la bronca, la lucha, los intereses, el desarraigo, la indigencia, la marginalidad, el grito, la exclusión, la demanda de justicia, las ansias de equidad......la esperanza. Mujeres, hombres, viejos, chicos, desocupados, subempleados; todos ellos sacaron a las calles su humanidad agredida, cercada por el hambre y la indignidad. El capitalismo (hoy hegemónico) del mercado y la competencia y el capitalismo de Estado (como el de los regímenes comunistas y socialistas), efectivizan la condición de "ciudadano" a partir de la incorporación de las personas al mundo del trabajo. Teniendo en cuenta las diferentes concepciones doctrinarias e ideológicas que conllevan ambos sistemas; es posible señalar que el trabajo con salario o con ganancias, constituye una condición necesaria para la integración, la autoidentidad, la pertenencia, tanto personal, como familiar, social y política de los habitantes de un país. Por lo tanto, "tener trabajo" otorga ciudadanía real y moralizante, porque jerarquiza la condición central de la dignidad del ser humano. El piquete y el piquetero, son una realidad tangible de esta Argentina desangrada y en llamas, que se levantan para anunciar su existencia "por afuera" de las formas y funciones societales institucionalizadas. Por afuera de la autorización, por afuera del patrón, por afuera del Gobierno, por afuera del permiso, por afuera de la huelga, por afuera de las organizaciones, por afuera de las empresas y aún por afuera de los sindicatos. Por afuera de los partidos políticos..., siempre por afuera. Los piqueteros se juntan por afuera de los "aparatos". El piquete interrumpe la circulación de bienes y servicios; ocupa el espacio público. Ocupa el espacio común, el que queda después del espacio "privado", después de lo "propio", después de "lo mío". El piquetero, el piquete, se han convertido en el nuevo paradigma referencial de quienes se resisten a la expulsión de su condición "ciudadana"; de quienes se resisten a la condición de "cosa" que vegeta y da vueltas por el "no existir"..., del "paria" arrojado del universo de la vida. El piquetero, el piquete, es la más relevante exposición de una herida abierta, sangrante y desgarradora, de una Argentina cruelmente injusta, inequitativa y antidemocrática. Suena muy fuerte acusar a nuestra actual Argentina como "antidemocrática". Pero es oportuno señalar que la idea democrática se emparenta con la idea de igualdad y por lo tanto de equidad y justicia distributiva. Es posible entonces que aún habiendo república y libertad pueda haber ausencia de democracia. La república hace referencia a la división de poderes, a la publicidad de los actos de gobierno y a la periodicidad de las funciones. Pero la república-liberal, por su sola existencia, no garantiza democracia, aunque genere propensión a la igualdad de derechos y mucho más aún, al goce de los derechos humanos. Pero propender a..., no es lo mismo que haberlo efectivizado. Entre otras cosas, la existencia del piquete y del piquetero, son una clara muestra de carencias democráticas. Los canales de participación y representación están formalmente presentados en el derecho positivo que regula la convivencia entre argentinos. Hay elecciones, hay partidos políticos, hay entidades intermedias, hay entidades sociales, hay funciones (administrativa, legislativa y jurisdiccional) del poder del Estado y todo ello regulado por la Constitución y las leyes. Sin embargo, todo ese complejo sistema organizacional, no alcanza para que la democracia se haga presente o esté efectivamente manifiesta. Los niveles de exclusión y marginalidad son de tal magnitud (y amenazan con ser peores) que miles de argentinos ya han resuelto buscar su inserción, su pertenencia, su identidad, su integración, su incorporación, su "ciudadanía", en el piquete (que aparece como lo institucional, lo organizacional, la forma nueva, constituyente, originante, "lo que concede ciudadanía" ) y en calidad de piquetero (recibiendo por esa condición la identidad en lo personal y una particular recuperación de la "ciudadanía", de su propia dignidad. Una "ciudadanía" como se ve, también por afuera... Sui Generis). El piquete, el piquetero: ¿Es la expresión del neo-romanticismo del siglo XXI? Es la reaparición de Chateaubriand, Lammennais, Víctor Hugo, Balzác, Dumas, Eugène Sue, Michelet, Carlyle, Thiers, Lara... El piquete, el piquetero: ¿es la expresión de un neo-escepticismo, que se cansó de esperar los frutos del derrame generoso que el Dios Mercado y la Diosa Razón, debía regalarnos? ¿Es la vuelta de Nietzsche, Valery, Spengler, Toynbee, Malraux, Pareto, Mosca, Michels, Sorel?. El piquete, el piquetero: ¿es el nuevo nacionalismo?, ¿es la cabal expresión de lo popular? ¿Es el grito que reclama un debate imprescindible de doctrinas, ideologías, teorías, filosofías, ideas? ¿Es la vuelta de la historia múltiple, plural; en lugar del "fin de la historia" de Fukuyama? ¿Es la crisis más profunda del hegemonismo liberal salvaje en la Argentina? El piquete, el piquetero: ¿querrán aprovecharse de ellos? ¿Querrán aprovecharlo en beneficio de algún "aparato"? ¿Habrá vivos que quieran usurparlo? Seguro que tienen acechanzas, que intentarán minimizar, anular o distorsionar su fuerza denunciativa, reivindicativa y contestataria; también proconstructiva. La complejidad de este tema , invita al debate, a no ser ingenuos para comprender mejor y advertir quizá otros intereses menos propios de los interesados (los piqueteros) y más propios de esta Argentina llena de asombrosos agujeros institucionales e intencionalidades mezquinas. Piqueteros y piquetes; ¿el subsuelo de la patria sublevado?
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