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Viernes, 20 de diciembre de 2002
DESDE EL MALECON CON Amor "amol" Por
Aurelio Pedroso
Se ha publicado en la prensa local: "Un padre español reclama a su hijo mal llevado a Cuba por su madre, naturalmente, cubana". Una suerte de caso Eliancito, el niño balsero, que hasta al Santísimo Padre llegó. Pobre hombre. Quienes por uno u otro motivo tenemos lejos a un hijo podemos comprender su malestar. Al parecer, y faltan las estadísticas, estas nuevas "mixtas" hispano-cubanas no están funcionando tan bien como aquellas que hicieron los abuelos cuando se largaron a la isla para doblar el lomo, echar anclas y encontrar en una cubana la compañera de su vida. Otra cosa es esta nueva oleada de matrimonios algunos flechados por internet y otros que no me atrevo a decir. Una verdadera antología de casos insólitos, raros y sus derivados, que van desde aquel conocido que pactó precio con una puta al fondo del Hotel Habana Libre y luego salió diciendo que se enamoraba de ella, hasta las próximas nupcias de una conocida artista española con un joven trabajador cubano nada más ni nada menos que en la Catedral de La Habana. Vaya, que hasta la Iglesia aspira y desea en estos casos el amor eterno, aquello del uno para el otro hasta que la muerte les separe o alguien se quede sin pasta. Razón no le debe faltar al tan criticado cónsul en La Habana. Cuentan que el alto funcionario miró a un paisano septuagenario que juraba y perjuba amar a su esposa de 25 años y le espetó que si aquello era boda desinteresada, el consulado era entonces el Coloso de Rodas. Alguna
vez tendrán que acabar estas historias. A
ver si los felices (porque los hay) cuentan sus secretos de amor, "amol"
y no hay que lamentar más hijos extraviados, coches que aparecen
en Amsterdam sin la conductora, ahorros que se pierden, canitas al aire
con medio pueblo y lo peor de todo, esa sensación tan desagradable
para cualquier ser humano de sentirse infeliz. |
| Edita Asesores de Publicaciones S.L.
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