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Viernes
20 de noviembre de 2002
El
default de Alestra amenaza a la competencia en México
Por
Santiago Millán
Definitivamente,
y tras concluir los 30 días de gracia, Alestra suspendió
el pago de su deuda en la madrugada del pasado miércoles,
hora española. La operadora mexicana no tuvo dinero suficiente
para abonar los 35 millones de dólares pendientes de dos
emisiones de deuda, una de 270 millones hasta 2006 y otra de 300
millones hasta 2009.
¿Qué
va a suceder? No está claro. Desde Alestra se asegura que
el objetivo es negociar una reestructuración de la deuda
con los tenedores de los bonos. De momento, los accionistas de la
operadora, la estadounidense AT&T, el grupo mexicano Alfa y
BBVA Bancomer, filial del BBVA, no se han pronunciado. Un portavoz
de la entidad financiera española no quiso hacer declaraciones,
si bien, fuentes cercanas al banco señalaron que la participación
en Alestra es algo que el BBVA se encontró cuando adquirió
Bancomer y que no forma parte del negocio estratégico.
Desde
luego, la situación financiera es muy mala. En octubre pasado,
y tras devolver 25 millones de dólares a BNP Paribas por
un crédito pendiente, la tesorería de Alestra se redujo
a ocho millones. Una cantidad claramente insuficiente, agravada
por las pérdidas de 32 millones sufridas en el tercer trimestre
del año.
Y
lo cierto es que la crisis de Alestra ha venido a deteriorar un
poco más la maltrecha competencia en el sector mexicano de
la telefonía. El motivo es sencillo, Avantel, filial de WorldCom
y de Citigroup, también está amenazada, sobre todo
tras la suspensión de pagos de su matriz. En México,
a casi nadie le cabe la menor duda de que WorldCom venderá
su participación en Avantel si puede o, de otra forma, provocará
su cierre. El escenario no puede ser peor porque Alestra y Avantel
son las rivales de Telmex en el negocio de larga distancia.
No
acaban ahí las incertidumbres porque en el negocio de la
telefonía móvil hay dos operadoras que arrastran una
gran crisis. Iusacell (filial de Verizon y Vodafone) está
amenazada por el abandono de sus accionistas de referencia que parecen
decididos a no hacer más aportaciones financieras. Esta situación
ha provocado varias rebajas del rating de su deuda a lo largo de
2002 por parte de las agencias de calificación.
Y
el segundo caso es el de Unefon, el cuarto operador de móviles
de méxico, TV Azteca tuvo que dar marcha atrás en
la segregación de esta filial suya. Unefon dejó de
pagar incluso un crédito que tenía pendiente con Nortel
por las dificultades financieras.
Mal
pintan las cosas para las operadoras mexicanas. Alestra parece estar
en la cuenta atrás. AT&T no está por la labor
de seguir. Ya forzó el default de AT&T Canadá
y ahora ha admitido en un comunicado al organismo superior de los
mercados de valores de EEUU (SEC) que contempla la venta de su participación
en AT&T Latin America
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