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Viernes, 27 de diciembre de 2002
DESDE EL MALECON CON Mira lo que dice el jefe Por
Aurelio Pedroso
El comandante Fidel Castro ya va para más de una semana en cama en virtud del "ridículo e inoportuno hecho"de rascarse una picadura, al parecer de insecto, en la pierna izquierda. De modo que sigue en reposo físico y no intelectual. En la noche del 24 de diciembre tomó bolígrafo y papel para escribir una crónica que sería de primera plana en todos los diarios nacionales. "Crónica de un reposo". Así fue titulada. Por vez primera en la historia del Gobierno, y concretamente de su persona, se hacen públicas sus dolencias, que antes eran objeto de las más diversas especulaciones. Mucha gente le quiere muerto y otros tantos, vivo y dispuesto a proseguir el combate. La primera noticia, también de su puño y letra, fue leída por Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento, a modo de justificación por la ausencia del líder a las sesiones de fin de año. En ese entonces se esperaba fuera un descanso de tres o cuatro días, pero la linfangitis hizo su debut para prorrogar una inmovilidad más allá de la establecida. Tal anuncio ocurrió el pasado sábado 21. En 11 enjundiosos párrafos, escritos en su peculiar estilo de partes militares ("aprovecharon la brecha y penetraron por ella", "cumplo con rigor las instrucciones", etc, etc.), el comandante narra con amplitud de detalles sus impresiones, experiencias y resultados. Para un hombre que no conoce del descanso o reposo y que en no pocas oportunidades ha convocado a él después de culminada la misión, ahora concluye que "¡No se sabe lo que vale un buen reposo!". "Nadie piense (escribe), sin embargo que he perdido el tiempo (...). Me he ocupado de más asuntos que los que atiendo normalmente. He dispuesto de más tiempo para leer, incluso para dormir una o dos horas más que lo habitual. Un promedio de 16 horas diarias de actividad neta". Ha expresado en su crónica un juramento que de seguro cumplirá. Ya cierta vez lo hizo con dejar de fumar puros. Y más atrás en el tiempo, cuando con su pierna izquierda recorría las montañas de la Sierra Maestra y vio los efectos de un cohete de fabricación norteamericana sobre la casa de un campesino. En ese entonces, a su inseparable secretaria Celia Sánchez le remitiría una nota jurándole que el "imperialislo yanqui"sería su eterno enemigo. Ahora, cuarenta y tantos años después, el juramento garciamarquiano consiste en que "nunca más volveré a rascarme de una picada". El comandante ha anunciado que falta poco para su total restablecimiento y no ha precisado esta vez en cuántos días. Finalmente, se despide de sus compatriotas manifestando que se siente "más optimista que nunca sobre el futuro de la Revolución". En
la mañana del miércoles 25 de diciembre, en medio de la pecualiar Navidad
cubana, cuando los diarios Granma y Juventud Rebelde dieron
los buenos días en la calle, los vendedores de prensa ambulantes no se
esforzaron mucho en vocear el producto. Se limititaban a vociferar "Oye,
mira lo que dice el Jefe". Y los periódicos les volaban de las manos.
CBB |
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