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Viernes 31 de enero de 2003

 

Distintas sensibilidades del BBVA y el SCH ante el negocio latinoamericano

Por Gema Velasco

Esta semana los dos grandes bancos españoles, el SCH y el BBVA, han presentado sus resultados de 2002, unas cuentas condicionadas por Latinoamérica. Para bien y para mal. Sus presidentes, Emilio Botín y Francisco González, respectivamente, concedieron un espacio en su presentación para hablar de unas inversiones en el subcontinente que a lo largo del pasado año fueron muy cuestionadas por los analistas de los principales bancos de inversión internacionales.

Las grandes entidades financieras han tomado caminos distintos, pero su apuesta sigue siendo firme.

Brasil, y su nuevo presidente Lula da Silva, han ocupado una parte fundamental de los discursos de los principales gestores bancarios españoles, allí el BBVA y el SCH han tomado caminos distintos, que quizá se expliquen, en parte, en la confianza de Emilio Botín tiene en el Partido de los Trabajadores.

Para Botín su optimismo con respecto a la evolución de la economía de Brasil está justificado porque el nuevo Gobierno está dando los pasos en la dirección correcta. Es más, en su opinión: "Lula podrá combinar la estrategia de crecimiento económico apoyada en estrategias ortodoxas con hacer lo que tiene que hacer en los asuntos sociales. Será un modelo para el resto".

El entusiasmo de Botín ha provocado equívocas interpretaciones en algunos medios españoles la cena que Lula y Ana Patricia Botín, presidenta de Banesto, y previsible heredera del imperio familiar, compartió en Davos con el nuevo presidente brasileño. Un conocido periodista español llegó a escribir que la hija de Botín hubiera "seguido a Lula hasta su habitación", luego matizó que para negociar sobre Banespa. Pero la encendida descripción realizada por el plumilla de los encantos del banquero español destrozó su intentó de ironizar. Tuvo que disculparse en un desmentido, que ha sido el comentario favorito esta semana de los ambientes financieros madrileños.

Aún así se entiende la decidida apuesta del SCH por Banespa. Pagó un alto precio, que en 2002 se tradujo en unos beneficios de 802 millones de euros, un 41,6% más que en el mismo periodo del año anterior. Y el potencial de crecimiento es muy grande. De ello está convencido, y así lo ha dicho el predidente de la entidad cántabra.

Brasil también marcó el discurso de Francisco González, presidente del BBVA. Los resultados de su banco incluían unas provisiones extraordinarias de 427 millones de euros después de impuestos, de las cuales 245 millones respondieron a saneamientos de diferencia de cambio por la operación de Brasil, que supuso la venta de su filial en el país a cambio de una pequeña participación en Bradesco, la principal entidad financiera privada brasileña.

González tuvo que explicar su decisión de salir de Brasil. Y lo justificó fácilmente. En su opinión, con la masa crítica que tenían era difícil crear valor, o compraban para crecer o consolidaban su alianza con Bradesco que les permitiría estar cerca de la gestión del principal banco de un mercado que "supone el 40% de Latinoamérica".

A González también le gusta Lula, pero es más cauto. También es prudente en Argentina. Dijo que "quedan noticias por descontar, por eso el margen de explotación lo hemos destinado a provisiones". Al presidente del BBVA le preocupa el resultado o la incertidumbre que pueda generar las próximas elecciones generales de abril. Aún así su filial BBVA Francés, que capitalizaron en dos ocasiones durante 2001, no les ha costado dinero.

Tampoco el SCH ha tenido que inyectar dinero en su filial argentina. Botín espera que tampoco el año que viene haya problemas para su banco en el país austral. "El acuerdo con el FMI y la evolución de ls variables macroeconómicas nos permiten ser optimistas". Tanto que el banquero español aspira a que en la presentación del próximo año nadie le pregunte por Argentina.

Pero su rivalidad española se va a extender en 2003 a otro lugar en el que los dos grandes bancos han tomado posiciones para pelear: el mercado latino de EEUU.

Botín habló poco de ello ante unos periodistas más interesados en saber si pondría dinero en el Rácing del Santander, el equipo de futbol de su patria chica, o si se sentía amenazado tras haber declarado el día anterior en la Audiencia Nacional como imputado por las compensaciones de prejubilación, o el dinero entregado por los servicios prestados en toda su trayectoria, que la entidad concedió a quien fue el copresidente del mayor banco por activos de España, Jose María Amusátegui. Botín habló largo y tendido de su alianza con el Bank of América en México.

Francisco González, presidente del BBVA, también habló de México. El BBVA dispone de la marca Bancomer, el primer banco de México. Mas importante que el propio Banamex, la filial de Citigroup. Con ese bagaje, su posición en los principales mercados estadounidenses es muy sólida. Tanto que no les importaría mejorarla más. De hecho, el BBVA está de compras. Y de comprar, compraría en el sur de EEUU e Italia.

Por cierto, este año el beneficio del SCH cayó un 9% y el del BBVA, con otro estilo de gestión, un 27%.

   

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