|
Semanario de
información económica y financiera | |||
|
|
Viernes, 31 de enero de 2003
DESDE EL MALECON CON... ¡¡¡¡Seis grados bajo cero en La Habana!!!! Por
Aurelio Pedroso
Contaba el negro Caramelo en el bar San Juan que no pudo bajar al perro a sus obligatorias necesidades. Cuando salió a la calle las orejas le "ardían" y optó por que el can hiciese lo que le viniera en ganas dentro del reducido apartamento. La ciudad, con unos 10 grados reportados, estaba realmente bajo cero en la mañana del viernes 24 de enero. Fue el director del Instituto de Meteorología quien tras argumentar niveles de humedad, aire y otros elementos atmosféricos, dijo que La Habana estaría nada menos que entre seis u ocho grados bajo cero. La calle se estremecía de frío. Ya lo habían advertido en un extraordinario e inusual "Parte Especial número Uno". De inmediato se colapsaron los expendios de ron barato y las colas para la compra del pan liberado (ajeno a la cartilla) fueron más numerosas. Cosa rara, la gente quería contrarrestar con pan la ola artíca que azotaba la capital y otras zonas del país. Quienes siempre han anhelado vivir un invierno europeo o norteamericano fueron complacidos por la madre naturaleza. Resultaba gracioso ver a unos morenos en la esquina de calle 10 y 27 en El Vedado, comentar el tiempo a la vez que bajaban buches de ron cual si fuese agua. Al parecer, recordaban al dedillo la vestimenta de sus homólogos del Bronx. Vaya usted a saber de dónde sacaron esos sobretodos y los pantalones de cuadros y colorines. Para colmos, los gorros a cabeza cubierta y las gafas anti sol en un día tan nublado y gris que algunos coches llevaban los faros prendidos. Fuertes ráfagas de viento hicieron intransitable el malecón habanero. Un gran andamio, hasta ese momento bien seguro, en la zona del puerto, voló para posarse encima de varios vehículos y de paso partirle la cabeza en dos a un italiano. El gran frío del fin de semana desveló algo en lo que pocos habían reparado, que no hay chocolate en polvo en ningún establecimiento de venta en dólares. El golpe helado tomó por sorpresa a la ciudadanía, que se aferró a combatir el frío en muchos casos de la cintura hacia arriba, al menos era lo que parecía, que las buenas hembras sólo sentían frialdad de ombligo a la cabeza. Conocidos o amigos no existían. Toda una gama de gorros, gorras, sombreros hasta viejas "shapkas" rusas ocultaban rostros. Debieron entrevistar a Caramelo. Lo único que decía, abrazado a la barra del San Juan, era: "Esto es del carajo, señores. Lo nunca visto. A ver si se congela el Caribe".
|
| Edita Asesores de Publicaciones S.L.
|