Semanario de información económica y financiera
   

Viernes, 7 febrero de 2003

 

Lula desafía a los intolerantes y hechiza a los neoliberales de Davos

Por Antonio Gutelli
(Buenos Aires)

 

Al igual que otras veces, he advertido un empeño muy particular de Lula para que el Foro sea la expresión de todos los que luchan contra el neoliberalismo salvaje y su particular comprensión de la globalización. Ese espacio, el del Foro, según Lula debe ser plural, abierto, no dogmático, pluriideológico, de todos los "géneros", de todas las etnias. Las personas que allí tienen su espacio pueden vivir en el país más rico de la tierra o en el más pobre.

Pero conviven en el Foro otras posturas más radicalizadas, dogmáticas y partidistas, que corresponden en general a los intelectuales de izquierda latinoamericanos incapaces de una construcción política como la que si logró el propio Lula en Brasil y que le permitiera en el proceso electoral ganar las elecciones con cómoda mayoría. Antes del triunfo, Lula soportó cuatro derrotas que, más que derrotas que le infrigieron a él, fueron derrotas a su entorno dogmático, intransigente y cerrado de los intelectuales y técnicos de izquierda que lo rodeaban. En la última elección, Lula, fiel a su estilo, incorporó como compañero de fórmula a la organización de empresarios nacionales más fuerte del Brasil y así consolidó una alianza de los trabajadores sindicalizados y de grupos sociales allegados (entre otros, los sin tierra, los sin vivienda, los desocupados, los reivindicadores de la mujer, los derechos humanistas, etc.) con el empresariado nacional que se diferencia nitidamente de los empresarios transnacionales y financieros que viven en Brasil y que se comportan como aves de rapiña y tienen su sede en Davos Forum.

La alianza estratégica que expresa Lula desafió nuevamente a los intolerantes del Foro Social de Porto Alegre y fué a Davos. Cuando le tocó estar presente y decir su pensamiento en el Foro Social fué la figura rutilante que opacó a cero las críticas de los intolerantes y contestatarios grupúsculos de la izquierda dogmática. Lula, al que los grupos radicalizados de izquierda condenaron por su asistencia a Davos, fue también la figura rutilante. Porque les dijo lo que pensaba y también les dijo lo que iba a hacer. Absorto, Lula leía las noticias de las palabras de encomio dichas por Anne Krueger del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del megafinancista George Soros. También destacó el embobamiento de Bill Gates con el brasileño.

En resumen, una reciente encuesta realizada en Brasil muestra a Lula con un nivel de aceptación y de expectativa favorable en cuanto a su gestión que supera el 70%. La expectativa que Lula genera en el resto del mundo alcanza una cifra muy cercana al 70%. Lo curioso es que también Lula genera una altísima expectativa entre los propios empresarios de Davos. Lula conocerá seguramente el pensamiento de Sir James Goldsmith autor de "La trampa", este reconocido financiero internacional, empresario ya desaparecido, expresa en esa obra, desde adentro del pensamiento neoliberal globalizado, una crítica durísima y fundada con respecto al destino si se profundiza la aplicación de las recetas neoliberales.

En Davos un trabajador, ex tornero, con accidentes y pérdidas de falanges les ha dicho en la cara a estos neoliberales lo que están haciendo y les ha dicho también que él va a construir otra cosa y que espera contar con todas las voluntades nuevas y también con las viejas, las de ellos, que estén dispuestos a reconvertirse.

Les está planteando la redención y la resurrección, que Jesucristo le proponía a los escribas, fariseos y ricos.

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