Semanario de información económica y financiera
   

Viernes, 7 febrero de 2003

 

La siderurgia, a examen

Por Alberto Miguel Arruti
(Madrid)

 

El mundo se enfrenta a un horizonte sombrío. Posibilidad de guerra en Irak, la economía alemana en práctica recesión, no mucho mejor la economía francesa y los norteamericanos sin acabar de despegar. No es más consolador el panorama si se observa desde la América Latina: incertidumbre en Brasil, Venezuela al borde del abismo, Argentina con un ligerísimo despegue...

En esta situación, Coface, aseguradora de créditos a la exportación, ha elaborado un detallado informe en el que afirma que los impagos empresariales permanecerán, un año más, estancados, sino en aumento y esta situación se cebará sobre todo en los sectores de la siderurgia, el automóvil, las telecomunicaciones y la construcción. En cambio, Coface detecta un despegue, aunque lejano, en las empresas informáticas, mecánicas, textiles, papeleras, químicas y de componentes electrónicos.

La siderurgia ha mejorado indudablemente, desde la pasada primavera, pero estructuralmente presenta fuertes excedentes de capacidad, sobre todo si se tiene en cuenta a los países de la que fue la Europa comunista y que se encuentran a punto de ingresar en la Unión Europea. Además existe un claro descenso de la demanda de productos siderúrgicos procedente de mercados tradicionales, como pueden ser el automóvil y la construcción. Por otra parte, las reconversiones, que resultan imprescindibles en el caso de EEUU, se retrasarán probablemente durante algún tiempo.

En otra línea de cosas, es de destacar a Arcelor, la antigua Aceralia, que ha pasado el primer examen dentro del grupo. Se han realizado estudios estratégicos sobre sus factorías y se ha llegado a una conclusión, y es que urge concentrar el negocio en las plantas costeras, como es el caso de Asturias y del País Vasco y que conviene parar las inversiones en las plantas situadas dentro del continente. Las instalaciones de cabecera deben ser colocadas próximas a la costa, pues así los costes de producción resultan más ventajosos. Plantas como las de Bremen (Alemania), Lieja (Bélgica) y Florange (Francia) atraviesan por una situación delicada. Se habla ya del posible cierre de la factoría de Cockerill Sambre (Bélgica) lo que acabaría con más de 2.000 empleos directos y 5.000 indirectos.

Los informes sobre las instalaciones de Arcelor continúan y el veredicto se dará a conocer en el próximo mes de abril. Se comenta la construcción de una nueva acería en Charleroi (Bégica). También quedan pendientes los informes sobre el alambrón cuyas conclusiones pueden afectar a la planta de Veriña (Asturias), en beneficio de Zumárraga (país Vasco).

Todos estos datos dibujan un panorama de incertidumbre, en este sector como en otos muchos de la economía. Los analistas económicos más importantes del mundo no se atreven a hacer un diagnóstico claro del momento presente y, mucho menos, de atreverse a predecir el fururo.


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