Semanario de información económica y financiera
   

Viernes, 14 febrero de 2003

 

La reestructuración de Arcelor

Por Alberto Miguel Arruti
(Madrid)

 

Como es sabido, Arcelor, líder siderúrgico mundial, fue creado en el año 2001, tras la fusión de tres empresas: la francesa Usinor, la luxemburguesa Arbed y la española Aceralia. En este momento, se enfrenta con un proceso de reconversión, que despierta, como es natural, una serie de tensiones de carácter social.

Así, este grupo siderúrgico se ha comprometido a ofrecer a cada empleado despedido un empleo dentro de su respectiva región y a contribuir a la reindustrialización de las zonas afectadas.

La dirección de Arcelor ha tomado la decisión de cerrar, de forma progresiva, aquellas factorías con capacidades no competitivas, lo que afecta a cuatro fábricas europeas: dos en Alemania, una en Bélgica y otra en la región francesa de Lorena, la de Florage.

Probablemente, el cierre más traumático será el de la factoría belga, situada en Lieja y cuyo cierre afectará a 1.700 personas, de una plantilla de 4.600, lo que constituye un auténtico problema para una ciudad donde el paro alcanza la cota del 22%.

En cambio, el cierre de los altos hornos de Sollac, en Florange, apenas supondrá despidos, ya que que los 1.100 puestos de trabajo que se supriman quedarán absorbidos, principalmente, con jubilaciones.

De aquí al año 2.010 habrá dos veces más jubilaciones en Florange que empleos suprimidos, pues a partir de 2006, cada año una media de 300 empleados llegarán a la edad de la jubilación.

El plan de reindustrialización para esa región francesa se diseñara no sólo para los asalariados directamente afectados, sino para el conjunto de los habitantes del sector. Según los técnicos, esta factoría se encuentra mal situada para llevar a cabo exportaciones de sus productos.

Arcelor se ha marcado el objetivo de conseguir un costo de producción de 175 euros por tonelada de acero. Este precio no se alcanza en ninguno de los centros de producción citados. Además, estas factorías se encuentran situadas, más o menos, en áreas urbanizadas, lo que da lugar a diversos problemas de ordenación del territorio y a fuertes costos medioambientales.

Ante este panorama, los sindicatos españoles Comisiones Obreras y UGT han recordado a la dirección de Arcelor que cualquier decisión sobre la reestructuración del grupo, que afectase a los trabajadores españoles, debería ser consultado previamente con los representantes de los mismos. Los sindicatos españoles han señalado que Arcelor se comprometió a iniciar un procedimiento de información y consulta previo a los representantes de los trabajadores ante cualquier reestructuración importante.

La industria siderúrgica europea afrontó, hace ya varios años, una dura reestructuración. España no fue una excepción.

Han pasado algunos años de relativa calma. Pero la recesión económica mundial, por un lado, las dificultades que impone EEUU a la importación de productos siderúrgicos y, por si fuese poco, la entrada en la Unión Europa, en fecha próxima, de determinados países, entre ellos Polonia, de lo que fue el bloque comunista, con una producción de acero mucho más barata, da lugar a que la industria europea del acero, y Arcelor en particular, tengan serias dificultades.

La reestructuración de Arcelor puede ser un modelo para los otros grandes grupos mundiales. Especialmente, para las acereras latinoamericanas, sobredimensionadas en los últimos tiempos y con serios problemas de liquidez. La fallida fusión de la brasileña CSN y la británica Corus se ha relacionado con ambas situaciones.

La necesidad de emprender drámaticas reestructuraciones de plantilla y la escasez de fortaleza financiera. Pero, también el sector en el subcontinente se enfrenta a un futuro inciero si no hay cambios radicales. Y quizá sean duros.


Envíe sus comentarios

   

Edita Asesores de Publicaciones S.L.