Semanario de información económica y financiera
   

Viernes, 28 febrero de 2003

 

Patear el tablero
Elecciones presidenciales en la Argentina

Por Antonio Gutelli
(Buenos Aires)

 

La debilidad, esa invitada odiosa pero inevitable del presidente de los argentinos que asumirá el próximo 25 de mayo del 2003, nos está llevando progresivamente a niveles de incertidumbre que pueda ser que no terminen en una parálisis que traspase todos los planos de la realidad. Cualquier persona puede entender que si los cimientos de un edificio no están debidamente fundados, en un suelo adecuado y con los hombres que lo construyen realizando todos los actos útiles y necesarios puede ocurrir que lo que se apoye sobre dichos cimientos colapse en cualquier momento por su propio peso o por un insignificante movimiento sísmico.

De la misma manera un presidente débil que proceda en su gestión de gobierno a la manera "personalísima" (a la Argentina), puede agotar su escaso crédito y mostrarse incapaz para encontrar un rumbo que le permita cumplir con las promesas y los acuerdos (alianzas) pre-electorales, gobernar con consenso, consolidarse, y por lo menos transitar su período constitucional de cuatro años con perspectivas ciertas al término de su mandato de entregar la banda presidencial a otro argentino elegido democráticamente por el voto popular.

Tengo la convicción de que el próximo presidente será el más débil de la historia institucional de la Argentina. Néstor Kirchner, Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saa no logran superar el 15% de intención de voto. El resto de los candidatos, como los del fracturado Partido Radical (Carrió, López Murphy y Moreau) ni siquiera llegan al 10% de intención de voto. Los candidatos de la izquierda por su parte no alcanzan el 5%.

Si, como sostiene la mayoría de los analistas, la concurrencia del votante en la segunda vuelta (ballotage) se reduce notablemente, máxime si la disputa se va a plantear entre dos candidatos provenientes del Partido Justicialista (hablan de una abstención sumada a votos impugnados, votos nulos y votos en blanco, del orden del 50% , si se diera la opción indicada).

Es casi seguro que uno de los tres candidatos que han surgido del Partido Justicialista, con ballotage mediante, será ungido presidente. Por lo tanto, si vota por uno de los dos candidatos (en segunda vuelta) el 50% del Padrón Electoral, querrá decir que quien gane (con la mitad más uno), solo llegaría escasamente con el 25% del apoyo explícito del Padrón Electoral. De tal manera que, al nuevo presidente tendría un 75% del Padrón Electoral que no lo habría votado.

Por ello sostengo que la debilidad del nuevo presidente será inexcusable.

Me animo a señalar que el nuevo presidente en las condiciones que he indicado será Néstor Kirchner. Trataré de explicar por qué no ganarán los otros dos y por qué no ganaría otro candidato que provenga de otra extracción.

Ninguno de los candidatos que han surgido del Partido Justicialista podrá usar en sus boletas electorales los símbolos partidarios. Así lo ha dispuesto la jueza María Romilda Servini de Cubría. Esto significa no usar el nombre de Partido Justicialista, el escudo Justicialista ni las imágenes de Perón y Evita. Todos los candidatos van promovidos y proclamados por frentes políticos que ya han sido presentados y acreditados ante la Justicia Electoral. Como se comprenderá, los candidatos lucharon denodadamente ante la Justicia Electoral para concurrir al comicio con los símbolos que he descrito, a sabiendas de que el votante proveniente del Partido Justicialista o con marcadas simpatías hacia Perón y Evita puede inclinar su voto hacia los que exhiben esas imágenes. En resumen: es la búsqueda del "voto recuerdo". Es el voto homenaje. Es el voto que nunca se cambia; pero más que al candidato va dirigido a la memoria de Perón y Evita. Ese voto marca un piso del orden del 10%. Ninguno de los tres candidatos señalados contará entonces con ese "arranque".

Rodríguez Saa y Menem expresan por igual, con toda crudeza, esas corrientes subterráneas de la idiosincrasia Argentina de los valores y antivalores que existen en la sociedad.

Kirchner también juega allí sus expectativas, pero cuenta con algunas diferencias e importantes adicionales. Veamos: En primer lugar, nunca fue presidente. Esto le tributa cierto "halo mágico". En el imaginario colectivo es el peronista que puede hacer la nueva política. Sus promesas electorales se fundan en un histórico y hasta solitario anti-menemismo que ya lleva más de 10 años de antigüedad. Reivindica el ideario de Perón y Evita. Aparece como el que más se asuma a "lo nuevo"; como el intérprete de las nuevas circunstancias históricas. Es un hombre del interior de una Provincia austral Santa Cruz (del sur argentino y su olvidada Patagonia) que nunca puso un presidente y que viene caminando el territorio nacional con una voluntad férrea para alcanzar su meta: ser presidente. Notable, entusiasta y continuo caminante desde hace más de dos años de toda la geografía nacional.

En segundo término, la Provincia de Buenos Aires tiene 13 millones de habitantes. Es la mega-Provincia (el total de habitantes del país está cercano a los 36 millones). Es la que aporta casi la mitad del padrón electoral y más del 70% del Producto Bruto Interno. Hace poco más de un mes lo que se denomina "el aparato" (Partido Justicialista) de la Provincia de Buenos Aires, que reconoce en el actual presidente Duhalde su jefe indiscutido, ha cerrado un acuerdo para que Néstor Kirchner sea su candidato a presidente. Históricamente la inclinación del votante bonaerense ha decidido y ungido los presidentes. Ocurrió con Alfonsín, con Menem y con Duhalde. Este último no a través del voto popular sino por la decisión de los diputados nacionales por la Provincia de Buenos Aires que en número decisivo pueblan la Cámara de Diputados de la nación. Hay que recordar que la llegada a la Presidencia del propio Rodríguez Saa (que durara apenas una semana como presidente) también contó con el mismo apoyo (aunque muchos de esos hombres solo dieran quórum) para alcanzar la primera magistratura.

En tercer lugar, Kircher tiene también a su favor aparecer como la continuidad del gobierno del presidente Duhalde. Recientemente el actual presidente logró un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que brinda un respiro a la Argentina al quitar presión de los acreedores internacionales hasta por lo menos el fin del año 2003. En la gestión de Duhalde y en especial en los últimos siete meses han crecido las exportaciones tradicionales y no tradicionales impulsadas por la competitividad que logra la economía argentina a raíz de la "devaluación salvaje" después de diciembre del 2001. También el mercado interno se robustece por el efecto: "sustitución de importaciones". En los dos aspectos señalados aparece una clara contradicción con respecto a las insultantes cifras de pobreza y desocupación. Simplemente hago el siguiente comentario: lo primero, fue la caída argentina hacia el abismo de la pobreza, la miseria y la desocupación. Lo segundo ha sido (crecimiento de la exportaciones y el proceso de sustitución de importaciones) una reactivación que genera expectativas positivas hacia el futuro.

Y en cuarto y último si bien es cierto que las lealtades tradicionales del voto partidario que ayer se presentaba "atado", "atrapado"; ya no existen, no es menos cierto que el santacruceño Kirchner tiene una posición en el electorado menos controvertida, menos cuestionada que Menem y Rodríguez Saa.

Néstor Kirchner nunca fue. Es lo que nunca ha sido. Magia. Todavía no llegó. No sabemos como será. ¿Esperanza abierta? Lo último que se pierde es la esperanza.

Kirchner le disputa preferencias a Elisa Carrió en nichos de población tradicionalmente anti-peronistas y aún en los radicales.

Me contaba un amigo el siguiente relato: a una persona le regalaron un hermoso, exuberante y majestuoso jarrón chino de la dinastía Ming. Lo llevó a su casa y empezó a discutir con su esposa para saber dónde ponerlo. Si lo dejaba en la entrada desentonaba con los muebles del entorno. Si lo colocaba en la recepción entre el living y el comedor podrían atropellarlo y romperse. Si lo ubicaba en el hall central de la vivienda se empequeñecía y minusvaloraba todo lo circundante. ¡Qué problema! ¿dónde colocar el jarrón chino? Kirchner presidente tendrá que resolver qué hacer con Duhalde. El lugar de Menem, de Rodríguez Saa y de los otros candidatos lo resolvió el resultado electoral. Pero el lugar de Duhalde....

Nuevamente: voto a la esperanza. Pueda ser que el nuevo presidente tenga la inteligencia, la voluntad, la tenacidad y la aptitud para comenzar los cambios estructurales que necesita la Argentina y que centralmente pasan por reconstruir en democracia una nación que se acerque a una imagen de país que definiera magistralmente y como un visionario el presidente Perón antes de su muerte en 1974 (con el consenso que le daba el casi 70% de los votos del Padrón Electoral obtenido en las elecciones del año anterior), denominado: "El Modelo Argentino para el Proyecto Nacional".

Me olvidaba: el presidente de Brasil, "Lula", hace unos 20 días, le dijo a la prensa: "en la Argentina, el nuevo presidente será Kirchner". No es poca cosa.


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