Viernes 14 de marzo de 2003

Lula recuerda al PT sus deberes como partido de Gobierno

El próximo fin de semana el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil tendrá su primer congreso tras la elección de Luiz Inacio Lula da Silva como presidente del país. La máxima reunión del partido será el momento en que Lula llame a la orden al ala radical, recordando que el PT es ahora el partido del Gobierno y debe actuar en consecuencia.

El presidente del PT, José Jenoino, está preparando la resolución que se votará el próximo fin de semana en Sao Paulo. El documento pide a todos los miembros del partido que apoyen incondicionalmente las iniciativas del Ejecutivo, desde las decisiones de política económica, hasta las reformas estructurales pendientes, como la Fiscal y la de la Seguridad Social. Y, entre otras cosas, pedirá a los radicales que dejen de pedir las dimisiones del presidente del Banco Central (BC), Henrique Meirelles.

Las líneas directrices del texto han sido preparadas por el mismo Lula y el ministro de Gobierno, José Dirceu.

Dirceu ha intentado matizar la dureza del documento que la mayoría moderada del PT intentará imponer al congreso. El ministro lulista ha asegurado que el objetivo de la resolución no es recortar los espacios de diálogo y discusión dentro del partido, sino cerrar las filas para que la Administración pueda poner en marcha los cambios que el país necesita. Parece que el documento recordará textualmente a los petistas que "ahora el PT es partido de gobierno y debe gobernar".

Las primeras reacciones del ala radical hace prever que la discusión del fin de semana será aguerrida. El diputado Joao batista Araujo, más conocido como Babá, ha advertido que no permitirá que se le imponga votar a favor de todas las decisiones del Gobierno y añadió que son los moderados queines deben "encuadrarse" y "recordar los que escribieron en la Carta al pueblo brasileño en junio de 2001". Aquella carta, firmada por el presidente Lula, contenía el compromiso del PT a luchar contra la pobreza como objetivo prioritario de una eventual Administración petista.

Sin embargo, en el mismo documento Lula advertía que, en caso de que ganara las elecciones, su Ejecutivo mantendría el control de la inflación y las metas de superávit fiscal de la precedente gestión.

El ministro de Hacienda, Antonio Palocci, a menudo objeto de las criticas radicales por su responsabilidad en las elecciones de política económica, se presentará al congreso con el respalado de los mayores bancos de inversión estadounidenses. William Rhodes, vicepresidente de Citigroup, se entrevistó con Palocci y después aseguró el completo respaldo del banco a la gestión de Lula.

Las señales de apoyos se moltiplican y, curiosamente, proceden de las mismas instituciones financieras que contribuyeron a hundir el real durante la campaña electoral, cuando la posible victoria de Lula despertió el miedo al "contagio rojo" en Brasil.

BSL PLT

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