Semanario de información económica y financiera
   

Viernes, 14 marzo de 2003

 

De Polibio a las elecciones argentinas

Por Antonio Gutelli
(Buenos Aires)

 

"Progressus y regressus in infinitum" (Polibio). El eterno retorno, como dijeron los griegos, o si lo preferimos, una concepción cíclica de la historia. De lo mismo salimos para volver a lo mismo eternamente, porque el Estado, no menos que el hombre, sigue a su modo el ciclo de las estaciones y la regularidad, igualmente cíclica, de la naturaleza.

De la generación nace la corrupción y de ésta, a su vez, la generación y así indifinidamente, en un mundo sujeto por entero al eterno ciclo de la generación y la corrupción. De él sólo escapa (en la filosofía platónica) el alma humana, ingenerada e incorruptible, pero ella también, por su parte, está sujeta a otro ciclo, el de sus reencarnaciones "per aeternitatem".

Nicolás Maquiavelo dice en un pasaje de los Discorsi: "Tal es el círculo en que giran todos los Estados; pero raramente regresan a las mismas formas de gobierno, porque casi ningún Estado tiene tanta vida que pueda pasar muchas veces por esas mutaciones y mantenerse en pie. Y lo que es más, a menudo acontece que un Estado, decayendo progresivamente (por la fatiga) en fuerza y sabiduría, acaba por ser súbdito de un Estado vecino y mejor ordenado".

En resumen: el gobierno de Uno (monarquía) degenera en tiranía. El gobierno de pocos (aristocracia) degenera en oligarquía. El gobierno de la mayoría o todos (democracia) degenera en oclocracia o cacocracia. Son seis formas de gobierno. Tres sanas y tres degeneradas. Así se reiteran, se suceden, en un eterno proceso circular. "Questo è il cerchio" (este es el ciclo o círculo).

Frente a este eterno proceso circular, sólo se puede intentar prolongar la etapa paradigmática de la democracia. Pero si no logramos que esa ‘pausa’ se prolongue en el tiempo, caeremos fatalmente en el ciclo inexorable de la degradación y la corrupción.

Peor aún, en la Ley del Eterno Retorno nunca se vuelve a las mismas formas de gobierno que se dieron con anterioridad. Las nuevas formas de gobierno podrán ser análogas, parecidas, cercanas; pero cada vez con mayor degradación de la energía social e individual. En suma, serán cada vez peores.

Por ejemplo, en Argentina: la dictadura del teniente general Juan Carlos Onganía y otros (l966 - l973). El lapso democrático (l973 - l976). La dictadura genocida (l973-l982). La restauración democrática y el hegemonismo neoliberal del Consenso de Washington (l983 - 2003).

Elecciones presidenciales en la Argentina. Estamos a 45 días de las elecciones presidenciales de la Argentina (27 de abril 2003). Algunas provincias ese mismo día elegirán gobernadores, legisladores provinciales, intendentes y concejales. Sin embargo y definitivamente: no hay clima preelectoral.

Se advierte, entre los ciudadanos más interesados (que son los menos), un bucólico seguimiento de algunas presencias, algunos actos, algunas giras, algunas marchas, algunas apariciones mediáticas de los candidatos. Muy cuidadas, muy a cuentagotas, como midiendo si el saldo entre las simpatías generadas y los gruesos insultos recibidos, justifica la acción que se desarrollará. O si, por el contrario, conviene quedarse quieto, no exponerse mucho y preservar el escaso porcentaje alcanzado (hacer "la plancha": dícese de la persona que acostada de espalda en el natatorio o en el mar, se queda quieta, calma, estática, sólo respirando,... flotando...).

Por el contrario, el interés de los ciudadanos está atrapado entre sus propias angustias e incertidumbres. La inseguridad pública (robos, secuestros, asesinatos, delincuencia), el hambre permanente, la falta de trabajo (desocupación y subocupación aberrantes), los salarios congelados durante casi 12 años, triturados por la pérdida de capacidad adquisitiva. La huelgas, los cortes de ruta y ocupaciones del espacio público de piqueteros, ahorristas, acreedores y deudores en dólares. La reacción de los productores rurales por las retenciones sobre las exportaciones. Sigue sin reaparecer el crédito.

Algunas escenas, más que grotescas, peligrosas para la continuidad democrática que se asomaron en la provincia de Catamarca y que serán noticia hasta que el día 25 y 26 de marzo, cuando el Senado de la nación resuelva sobre si expulsa o no al senador Luis Barrionuevo, luego de juzgar su conducta y participación en las violentas circunstancias por las que el Gobierno de Catamarca debió suspender la elección provincial el día 2 de marzo de 2003 indefinidamente.

La redolarización de los ahorros resuelta por la Corte Suprema de Justicia de la nación (la de la mayoría automática de Menem) y la posible redolarización de las deudas que fueron pesificadas por este gobierno. Y como si esto fuera poco: la sombra de la guerra de EEUU contra Irak.

Ya sabemos: ningún candidato supera el l5% de la intención de voto. Los seis posicionados: tres del Partido Justicialista fracturado y tras del Partido Radical fracturado están más cerca del 10% que del 20%. A nadie le interesa la primera vuelta (27 de abril de 2003). Todos los analistas debaten sobre la segunda vuelta (l8 de mayo 2003).

¿Quienes serán los dos que lleguen? ¿Serán dos provenientes del Partido Justicialista? ¿Serán uno por el Partido Radical y otro por el Partido Justicialista?
Si llegan Kirchner y Menem. Gana el primero con buena diferencia, dicen.
Si llegan Rodriguez Saa y Menem. Gana el primero por escaso margen, dicen.
Si llegan López Murphy y Kirchner gana el segundo por buen margen, dicen.
Si llegan Carrió y Menem gana cómodamente la primera, dicen.
Si llegan Rodriguez Saa y Kirchner gana el segundo por poco margen, dicen.

La Cancillería Argentina pidió a la Organización Estaods Americanos (OEA) el envío de veedores para los comicios.

¿Cuál de los candidatos advierte y en consecuencia plantea salidas a la segura debilidad institucional que se avecina? Ninguno.

¿Cuál de los candidatos advierte la emergencia y la necesidad de un gobierno de salvación nacional? Ninguno.

¿Cuál de los candidatos ofrece, por ejemplo, un gabinete plural, no sólo en lo referido a partidos políticos, sino también con relevantes presencias institucionales como por ejemplo: organizaciones empresarias, de trabajadores, de desocupados, de ahorristas burlados y Organizaciones No Gubernamentales (ONG), etc.? Ninguno.

Pueda ser que a alguno se le ocurra darle alguna sustancia a este proceso, por arriba, por altura y por lo tanto alguna oportunidad a ese bebé (el nuevo gobierno) que va a nacer con pronóstico reservado.

Como siempre, casi por inercia, voto a la esperanza.

 

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