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Viernes, 28 marzo de 2003
Balance del medio ambiente Por
Alberto Miguel Arruti
Nos hallamos ante una disyuntiva de la que resulta difícil poder salir. Pero, en el fondo, se encuentra nada menos que la instrumentalización de la ciencia en defensa de unos objetivos políticos. Así, por ejemplo, en el libro "Recursos Mundiales. 2002. La guía global del planeta", editado con la colaboración del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el Banco Mundial, el Instituto de Recursos Mundiales y la Fundación Biodiversidad, en edición especial, con motivo del VI Congreso Nacional del Medio Ambiente, que se celebró en Madrid en noviembre, se puede leer, nada que en menos en portada, la siguiente afirmación: "La gente y los ecosistemas: se deteriora el tejido de la vida". Esta publicación contiene una serie de datos muy importantes y puede ser considerada una de las más importantes, dentro de su género, que existe hoy en nuestro mundo. Por otro lado, hace dos años, se publicó el libro "The Skeptical Environmentalist", del que es autor el profesor de Estadística de la Universidad de Arausse, Bjorn Lomborg. Este autor fue miembro de Greenpeace y compartió las tesis ecologistas del progresivo deterioro del medio ambiente. Tras aplicar sus conocimientos de estadística a las fuentes documentales, llegó a la conclusión de que, sin ignorar los problemas ecológicos, "la suerte de la humanidad ha mejorado según prácticamente todos los indicadores cuantificables". Lomborg fue atacado con dureza por los ecologistas. Fue descalificado por las revistas Nature y Scientific American. Ha sido también censurado por el Comité Danés de Deshonestidad Científica. Y el debate continúa en estos momentos. Como es lógico, se desconoce su final. Pero nos obliga a considerar el peligro que hoy existe de instrumentalizar la ciencia según una tendencia política determinada. Que otros aspectos de la vida social, entre los que, desgraciadamente, se encuentran con frecuencia, los medios de comunicación, estén politizados es evidente. Pero introducir la política en la ciencia es algo excesivo y característico de los tiempos que nos ha tocado vivir. En este sentido, Roger Pielke Jr., de la Universidad de Colorado ha escrito en el Herald Tribune que esta disputa, provocada por el libro de Lomborg, "revela una tendencia preocupante de la comunidad científica que lleva a atacar la ciencia de una persona por motivos políticos, ya sean de derecha o de izquierda". Esta situación indica, de una forma, en ocasiones ridícula, el poder de la ciencia y sus repercusiones en la vida política y económica. Y en España existen segmentos de la población que no acaban de comprender este hecho. Las inversiones en I+D en España son muy inferiores a las de otros países de nuestro entorno cultural. Este hecho se ha denunciado hasta la saciedad. Es cierto que, en los últimos tiempos, se han buscado algunas soluciones y la situación ha mejorado. Pero todavía queda mucho camino por recorrer.
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