Semanario de información económica y financiera
   

Viernes, 28 marzo de 2003

 

¡Guerra! - Faltan 30 días para las elecciones presidenciales en la Argentina

Por Antonio Gutelli
(Buenos Aires)

 

Recientemente se hizo pública en la Argentina una importante encuesta (por el número de participantes: casi 15.000) que formulaba tres preguntas a quienes participaban:

¿Qué te preocupa más?:

1- La Guerra en Irak. Contestó afirmativamente el 70%.
2-La situación económica. Contestó afirmativamente el 22% 3-Las elecciones. Contestó afirmativamente el 8%.

Otra encuesta realizada en días anteriores, arrojaba una cifra insólita: el 80% de los encuestados no recordaba que las elecciones en primera vuelta eran el día 27 de abril y menos aún que la segunda vuelta será el 18 de mayo.

Los 10 encuestólogos de más prestigio coinciden en las cifras. Ningún candidato supera el l5% de intención de voto. Los probables ganadores en la primera vuelta son Kirchner y Menem. En segunda vuelta (ballotage), Menem no le gana a ninguno. Kirchner en segunda vuelta les gana a todos. Lilita Carrió está estancada en el 11%. López Murphy es el único que crece y esta cerca de Carrió. Los tres de origen justicialista (Kirchner, Menem y Rodríguez Saa) puntean las encuestas, sin superar el 15%.

La abstención es altísima. Si a ella sumamos los votos impugnados, nulos y en blanco, sólo habrá voto positivo en un porcentaje apenas superior al 70%. Se espera para la segunda vuelta que la abstención aumente, sobre todo si compiten dos candidatos provenientes del Partido Justicialista.

La Iglesia Católica de la Argentina, muy preocupada ante estas circunstancias, emitió un duro documento la semana pasada, con graves advertencias al Gobierno y a la dirigencia política, sobre la situación económico-social y sobre la actuación de esos dirigentes en esta emergencia nacional. Al final de ese comunicado la autoridad religiosa abogó, exhortó a los ciudadanos, a concurrir a los comicios y ejercitar los derechos políticos para fortalecer la democracia y la participación. Es como si hubiera dicho: "A pesar de esta tremenda realidad, ¡Vayan a votar!"...

Faltan 30 días para las elecciones del 27 de abril. Las noticias sobre las que trabajan todas las redacciones y diarios, tiene que ver en lo interno con la caída del dólar, que rodó por debajo de los tres pesos. Esa caída preocupa al Gobierno de Duhalde. También preocupa a los exportadores. En efecto: baja su competitividad y, como si esto fuera poco, pelean con el Gobierno por las retenciones. Hoy no le cierran tanto los números, como cuando el dólar estaba a casi cuatro pesos.

Los precios de bienes y servicios de la canasta familiar se han disparado un poco más. Las líneas de pobreza y de indigencia, cada vez envuelven a más argentinos (22 millones la primera y más de ocho millones la segunda).

Esta semana el Senado de la Nación debe juzgar la conducta del senador Luis Barrionuevo ante las frustradas elecciones de la provincia de Catamarca (2 de marzo del 2003). La atención del público está puesta en este asunto y lejos de las elecciones. En esta historia, las aguas de los partidos políticos están agitadas. En el oficialismo en el Gobierno, la esposa del candidato Kirchner, dijo recientemente en Mendoza que quiere a Barrionuevo afuera del Senado. La oposición al Gobierno quiere a Barrionuevo afuera. El Gobierno y el grueso corporativo del Senado oficialista quiere reconvenirlo, pero sin echarlo. Los medios de prensa en general ya han crucificado al senador.

El ruido ambiente que genera la cuestión, ayuda poco para transformar este tema, en una discusión más sustanciosa donde puedan debatirse los cambios que deben producirse en las instituciones argentinas para adecuarlas a una democracia-participativa, que permita el recambio de las élites de conducción, que logre oxigenar la vida política abandonando formas cuasi feudales de gobiernos provinciales, que se reiteran en vicios que atentan y subvierten las instituciones republicano-democráticas.

Así como viene, el "culebron" revela una vez más la reiteración de lo minúsculo, de lo pequeño, en la política argentina. La agenda política la arman las bajezas y las miserias más putrefactas de la condición humana. Como puede verse, así estamos.

La guerra en la Argentina de las elecciones presidenciales, la están dando los encuestadores. Ninguno quiere quedar "pegado" con el desprestigio de la clase dirigente. Cada uno defiende su tarea y declara sobre la cientificidad y objetividad de sus fuentes, datos, informaciones y pronósticos. Es la lucha por no perder credibilidad. Tanto es así, que un analista y encuestólogo político prestigioso afirmó recientemente que tenía la impresión de que nunca como en estas elecciones se ha puesto a prueba la credibilidad de esta profesión. "Si defraudamos morimos".

La clave para mover la aguja hacia arriba de cualquiera de los candidatos es el acceso y uso de los medios masivos de comunicación. Con tan poco tiempo "lo comunicable" será para buscar la adhesión rápida del instinto. Aquí no está convocado el "hombre racional" que discute planes, programas, métodos, fines, procedimientos. Es muy probable, sino aparece la prudencia y la racionalidad, que se convoque a "la bestia". ¿Y después? Nadie piensa en ello. Sólo interesa sentarse en el sillón principal del escenario burocrático del Estado.

¿Y la construcción de poder para las transformaciones y los cambios de esta Argentina agónica? En este clima la guerra en Irak no existe.

Me acordaba de Ignacio Bosque, el académico de la Real Academia Española. Decía el filólogo en 1997: "Hay dos tipos de gramáticos, aquellos a quienes le interesan más los aspectos normativos o preceptivos y los teóricos o descriptivos, en cuyo grupo me encuentro. ¿Razones? tenemos una ciencia detrás, un campo de investigación. Me interesa la lengua en sí misma".

A propósito de la cita de Bosque, reivindico la riqueza de la lengua también en la Argentina. Los candidatos dicen: "¡Me importa sólo ganar, carajo!".

Mientras que el soberano, la mayoría del pueblo argentino, dice: ¡Me importan un carajo las elecciones!.

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