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Miércoles,
30 de abril de 2003
Castro denuncia una conspiración Por
Aurelio Pedroso Nada menos que tres horas y 45 minutos empleó el comandante Fidel Castro para explicar que tanto los tres fusilamientos a los secuestradores de la lancha interbahía habanera, así como las extensas condenas a los 75 disidentes o "mercenarios al servicio del imperio" eran de total responsabilidad de las autoridades estadounidenses, principales instigadoras de actos de rebeldía y conspiración contra su Gobierno. La extensa oratoria, trasmitida en vivo por la televisión estatal y radiada por las principales emisoras, fue seguida con interés como nunca antes por cada cubano. Mientras muchos prestaban atención al nuevo contencioso cubano con EEUU, al panorama local y a una buena parte del mundo opuesta a los fusilamientos y las condenas a los adversarios políticos, lo cierto es que la gente en la calle estaba más preocupada por la anunciada cancelación de vuelos y arribos de remesas que de otra cosa. Muy pocos entendían o llegaban a comprender que la isla puede encontrarse a las puertas de un conflicto aún más serio de la cuenta, que al final hasta nos puede traer una guerra. La intervención de Fidel Castro no fue de las más estelares que se le recuerdan. Por lo delicado del asunto, debió leer y ahí no lució sus mejores galas. Aún así habló claro y se le vio una vez más tan intransigente como en los días guerrilleros en la Sierra Maestra. José María Aznar, presidente del Gobierno español, no escapó a la andanada fidelista. Es más, quedó en una gran incóngita un documento acusatorio contra Aznar que no se dio a conocer. "Es largo, tiene más de 15 páginas", dijo el comandante. De todas formas Castro retó a que le desmintiese por unas declaraciones en torno a sugerencias en la pasada guerra de Yugoslavia. En el mismo contexto, el presidente cubano le echó en cara a su ex homólogo español Felipe González el caso GAL ."Decir que no conocía nada es una confesión de tonto o una declaración cínica". Cuarenta y ocho horas después de esta comparecencia de fin de semana, la isla retomó su calma habitual. Una tranquilidad sospechosa. Cada cual en lo suyo, con muchos comentarios y aún con el enemigo en casa: el señor James Cason, jefe de la Oficina de Intereses de EEUU en Cuba. El hombre que prendió el fuego y que seguirá haciéndolo porque dice no tener miedo. Al paracer, el comandante tampoco. Castro ha dicho estar preparado para una guerra. "Una guerra de 100 años", confesó. Y es que en su filosofía, todo comenzará cuando el enemigo penetre en la isla y comience la resistencia en ciudades y montañas. Son declaraciones como para tener en cuenta y nunca ser homologadas a las del desaparecido líder iraquí. Habrá
un compás de espera hasta el próximo 5 de mayo, fecha en la que el presidente
de EEUU deberá referirse a la nueva política hacia Cuba. Si lo hace y
las medidas comprenden la suspensión de las remesas de los cubanos en
EEUU, la prohibición de los vuelos Miami-La Habana, la venta de alimentos,
la visita de estadounidenses a la isla... y el bloqueo naval, entonces
la tensión será mayor y la crisis tomará un nuevo y peligroso matiz. Texto íntegro de la comparecencia de Castro en la TV cubana CBB |
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