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Viernes 16 de mayo de 2003

 

La estadounidense Citgo asume el control de las ventas de crudo venezolano

Por José María J. Langa

En los últimos meses la comercialización del crudo venezolano y sus derivados ha pasado a manos de la empresa estadounidense Citgo, lo que implica que el Fisco del país norteamericano se queda con buena parte de las ventas en detrimento del Estado venezolano. Desde antes del fin del “paro cívico”, la nueva directiva de la petrolera pública venezolana, Pdvsa, delegó en su filial estadounidense el control de las ventas. Citgo, empresa estadounidense con sede en Tulsa (Oklahoma), y filial de Pdvsa, se encargó durante años de la venta de gasolinas y lubricantes venezolanos en EEUU.  Sin embargo, y según diversos analistas venezolanos, en los últimos meses ha pasado a gestionar la venta de tres millones de barriles de crudo al día, una cifra muy elevada para la filial.

Ciro Izarra, es un ingeniero petrolero que trabajó durante varios años en Pdvsa. El 2 de diciembre se unió al grupo de los opositores a Hugo Chávez, por lo que posteriormente pasó a engrosar la lista de 22.000 despedidos de la empresa petrolera. El ex gerente ha llamado recientemente la atención sobre el peligro de cargar toda la responsabilidad de la gestión en Citgo. Durante la presentación de un informe sobre el estado actual de Pdvsa, Izarra ha señalado que esta decisión implica “un grave riesgo impositivo para Pdvsa en EEUU”.  Asimismo, fuentes especializadas en impuestos consideran que por las operaciones comerciales, el Fisco de EEUU podría hacerse con un 34% de ellas a través del impuesto sobre la renta.

Si hay unas características que definen a la actual directiva de Pdvsa son  la improvisación y el mantener a toda costa las buenas relaciones con el coloso del norte. Un buen ejemplo de ello es la última operación para suministrar crudo a la Reserva estratégica de EEUU.

El Ministerio de Energía y Minas venezolano se ha erigido como vendedor de crudo, y no como regulador como marca la Ley, y ha firmado un contrato con una empresa intermediaria para que venda crudo a la Reserva del país norteamericano. Las ventas a estas “grandes despensas de crudo” no son una novedad. Venezuela lo lleva haciendo desde hace años. Lo sospechoso es cómo se ha realizado en esta última ocasión. Esta vez, el Ministerio que encabeza Rafael Ramírez ha utilizado a un intermediario para vender el crudo, algo nunca visto en Pdvsa, ya que siempre ha sido la propia compañía la que ha realizado las transacciones. A esto se suma que el operador privado, Free Market Petroleum, es un gran desconocido en el mercado petrolero. Ni está registrado en la Comisión de Valores de EEUU (SEC), ni siquiera tiene portal en Internet. El convenio implica que durante tres años Pdvsa, a través de Free Market, suministrará a la Reserva estadounidense 50.000 barriles de crudo al día hasta llegar a los 54,75 millones.

El hecho de que Pdvsa haya recuperado en buena medida su producción petrolera desde que Chávez aguantó el pulso de la Coordinadora Democrática, no ha pasado desapercibido para los analistas. El banco español BBVA, en un informe sobre Latinoamérica para inversores, ha remarcado que los ingresos provocados por la recuperación petrolera no han sido compensados por la parálisis de la de la economía no petrolera debido a la restricción de la venta de divisas.

En un epígrafe titulado “More oil, less growth”, (más petróleo, menos crecimiento), el BBVA resalta como con un  mínimo de producción de 2,37 millones de barriles al día, Pdvsa conseguiría unas reservas internacionales del orden de 14.100 millones de dólares (12.232 millones de euros). Sin embargo, la entidad española señala que el aumento de las reservas por los ingresos petroleros no logrará reflejarse en el crecimiento de la economía del país andino.

Entretanto otras empresas petroleras y distribuidoras de combustibles han confirmado su presencia en Venezuela a pesar de la grave crisis económica.

En declaraciones a Americaeconomica.com, el secretario de Asuntos Públicos de ExxonMobil, Richard N. Bailey, ha ratificado la permanencia de la compañía en el país. “Nuestra empresa estará en Venezuela por muchos años”, afirmó. Bailey matizó que su inversión mayor, Cerro Negro, en la Faja del río Orinoco, tiene una duración prevista de 35 años“Esto implica que la empresa tiene una visión largo-placista y  no inmediatista” eplicó Bailey.

El portavoz de Exxon señaló también que debido a la crisis, “ni se han producido ni se producirán despidos en la compañía”. Bailey señaló además que el suministro de combustible a sus estaciones de servicio en el país se ha normalizado y que éstas no sufrieron ningún tipo de daño a lo largo del “paro cívico”. La compañía deja abierta incluso la posibilidad de participar en la licitación de los campos de la Plataforma Deltana. "Bajo términos adecuados, la empresa estaría dispuesta a evaluar el potencial de proyectos gasíferos y de crudos que le fueran presentados por el Gobierno venezolano”, afirmó Bailey.

Los portavoces de otra gran petrolera mundial, British Petroleum (BP), han rechazado tajantemente que la compañía esté dispuesta a salir del mercado interno de combustibles de Venezuela. El representante de BP en Venezuela, Pedro Febles, ha señalado recientemente que, “en este momento seguimos trabajando con el negocio de aguas abajo tal como antes (...)Ese rumor nos agarró por sorpresa, ni aquí ni en Londres se ha tomado una decisión. En este momento continuamos trabajando en el país”, ha dicho Febles.

El origen del rumor de que la petrolera podría abandonar el país del Orinoco se debe a que a mediados de febrero, BP tomó la determinación de vender varias centrales de exploración de crudo en el marco de ventas de infraestructuras en todo el mundo. Es por ello que Febles ha decidido desmetir tajantemente la posibilidad de una salida del país.  Es más, para 2003 la compañía tiene previstos cinco nuevos proyectos que, “aunque no implican inversiones faraónicas”, significa que siguen presentes.

No se puede decir lo mismo de otras empresas. La canadiense Embridge ha decidido no regresar al país donde gerstionaba una refinería en la ciudad de Jose. Esta infraestructura era muy importante para Pdvsa, ya que le proporcionaba abundantes productos elaborados. Enbridge decidió parar sus operaciones durante la huelga general y los operarios de Pdvsa, junto con miembros de la Guardia Nacional, ocuparon la central. Ahora no dejan a los responsables de Enbridge regresar a Jose.

Por tanto, Venezuela, a pesar de la crisis económica, sigue siendo atractiva para las empresas, que intentan capear el temporal como pueden a la espera de una solución definitiva a los problemas del país. Mientras, Pdvsa recupera la producción, pero no puede compensar la parálisis de los otros sectores de la economía venezolana. A todo ello se suma la improvisación dentro de la directiva petrolera, que ha delegado en una pequeña filial el monstruo total de las ventas de la compañía. Ahora queda saber si Citgo es capaz de asumir tanta responsabilidad y tanto volumen de transacciones. 

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