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Viernes
16 de mayo de 2003
Los
bancos brasileños avanzan al ritmo de los tipos de interés
Por
Gema Velasco
El Brasil de Lula empieza a tomar
forma. En los tres primeros meses del año los inversores han vuelto
a confiar en el país, los capitales han retornado y el real se ha
revalorizado casi un 23% desde principios de año. Mejor todavía,
la inflación subió en abril sólo un 0,97%, la menor alza desde septiembre
del 2002. Parece que el panorama económico empieza a despejarse.
Quizá demasiado pronto para el sector bancario.
Si todo marcha como hasta ahora,
y los precios se mantienen bajo control, es muy probable que el
Banco Central del país (BC) decida pronto un recorte de los tipos
de interés (tasa Selic), situados en estos momentos en el 26,5%.
Al menos esa es la intención anunciada por el gobernador el BC,
Enrique Meirelles. Una buena noticia para empresas y clientes que
verán cómo se reduce el coste del capital; pero no tanto
para el sector financiero que en este primer trimestre ha resucitado
gracias precisamente a los elevados márgenes financieros conseguidos
con la inestimable ayuda del encarecimiento del precio del dinero.
La diferencia entre los tipos que
los bancos aplican a los préstamos y el coste de captar recursos
ajenos se incrementó un 1% en marzo en tasa mensual, lo que supone
un crecimiento del 33% comparado con el mismo mes del año anterior.
Este aumento del diferencial en los
tipos de interés que se la aplican a la clientela ha compensado
la ligera reducción que se ha producido en la concesión del crédito.
Según los últimos datos publicados por el BCB los créditos concedidos
en marzo ascendieron a 380.700 millones de reales (128.224 millones
de euros), lo que supone una tímida reducción del 0,2% en tasa mensual.
La tasa total de préstamos sobre PIB se situó en el 23,7% frente
al 23,9% de febrero. El sistema financiero privado concedió el 60,8%
del total de los créditos.
Las entidades financieras también
han digerido sin dificultad las mayores provisiones que han tenido
que realizar para hacer frente al riesgo crediticio, una exposición
que se ha elevado debido a que la reducción de los salarios reales
(descontada la inflación) ha provocado que muchas familias hayan
tenido que acudir a su banco para renovar créditos, al mismo tiempo
que se incrementaba la tasa de default.
Son precisamente estos ratios de
mora los que explican la actitud discriminatoria de las entidades
financieras. Según los últimos datos de diciembre de 2002, por término
medio el spread de las operaciones con empresas es del 16,2%,
mientras que en el caso de los clientes minoristas se eleva hasta
el 54,5%. Estas diferencias responden al hecho de que en el caso
de las empresas la tasa de incumplimiento es de el 4,2%, mientras
que este porcentaje es del 14,8% para las familias. Las provisiones
totales en el sistema financiero ascendían a marzo a 28.800 millones
de reales (9.700 millones de euros), con un crecimiento del 4,3%.
Las dotaciones representan en la actualidad el 7,6% del total de
créditos.
Además de la morosidad entre los
clientes minoristas, hay otro factor que afecta a la calidad del
activo de los bancos brasileños: su exposición a las empresas del
sector energético. Según el BCB las provisiones para cubrir este
riesgo suponían en marzo el 6,8% de la cartera de la banca privada,
y el 8,8% en el caso de la banca pública.
Pero de momento, la peor o mejor
calidad del activo está oculto tras el brillo mostrado por los márgenes
gracias a los elevados tipos de interés. En el primer trimestre
del año, el mayor banco privado brasileño, Bradesco, ganó 508 millones
de reales (340.000 euros), un 19,4% más que en el mismo periodo
del año anterior. El aumento del margen bruto de intermediación
fue del 51,8%. Con este dato no hay nada más que decir.
Esta entidad financiera ha incrementado
además su volumen de activos en más del 21,6% gracias a la reciente
compra de BBV Brasil, filial que vendió el banco español, desencantado
con su inversión en el país sudamericano, a cambio de una participación
del 4,5% en Bradesco. Esta salida del BBVA de Brasil ha afectado
a sus cuentas trimestrales por el efecto de la desconsolidación.
A partir de ahora, los resultados de Bradesco se contabilizarán
por puesta en equivalencia por lo que en este primer trimesrtre
el banco que preside Francisco González (el BBVA) habría obtenido
del país amazónico a penas unos 23 millones de reales (7,7 millones
de euros).
Más provecho ha obtenido en este
primer trimestre el SCH de su decidida apuesta por Brasil. Con Banespa
a la cabeza, la entidad cántabra ha conseguido traer de de este
país latinoamericano 197 millones de euros, un 26% más que en el
mismo periodo del año anterior en términos de moneda local. Pero
como no todo son alegrías en Brasil, el SCH está llevando acabo
una política de progresiva reducción de su exposición mediante la
disminución de la cartera de renta fija que ha descendido desde
los 9.600 millones de euros de diciembre de 2001 a los 2.014 millones
de la actualidad (sin incluir el fondo asociado a pensiones).
La buena evolución de Bradesco y
Banespa es paralela a la del resto de grandes entidades del país.
Pero todos son conscientes de que una excesiva dependencia de la
evolución de los tipos de interés no es buena, sobre todo cuando
lo que se espera es que tarde o temprano el BC decida bajarlos.
Por este motivo, las entidades tienen que aprovechar estos tiempos
para sentar las bases del crecimiento futuro. El aumento del negocio
y de los ingresos por comisiones, y la reducción de costes serán
las claves del éxito. Lo mismo que en cualquier país desarrollado.
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