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Viernes, 16 de mayo de 2003
Crece la tensión entre Cuba y EEUU Por
Aurelio Pedroso Veinticuatro horas solamente tardó el Gobierno cubano en comenzar a dar una respuesta ante la masiva expulsión de 14 diplomáticos de la isla radicados en las misiones de Nueva York y Washington, respectivamente. Las autoridades estadounidenses justifican estas expulsiones "por actividades dañinas para EEUU". Más leña al fuego que se avivó a raíz del encarcelamiento y sanciones elevadas para un grupo de opositores a Fidel Castro y que el propio mandatario calificó de "mercenarios al servicio del imperio". La declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores apunta que con tal decisión aplicada a siete diplomáticos acreditados en la Oficina de Intereses Cubanos en Washington e igual cantidad en la delegación de la Organización de Naciones Unidas, en Nueva York, "el gobierno norteamericano demuestra, una vez más, que se ha lanzado abiertamente a un curso provocador e injerencista contra Cuba". La nota del Ministerio de Relaciones Exteriores cubano (Minrex), de 10 párrafos, también recalca que se "está ejecutando contra Cuba un plan dirigido a sabotear los acuerdos migratorios, crear una crisis y propiciar una confrontación entre los dos países". Confrontación que para muchos aquí puede alcanzar la categoría de militar. Pero Cuba no ha adoptado de momento ninguna medida. Simplemente se ha limitado a advertir que "se tomará el tiempo necesario para responder a esta nueva provocación". Personas allegadas al Minrex cubano y consultadas por Americaeconomica.com dan como muy probable que Cuba no replique con la misma moneda y, como ya es tradicional, la respuesta la dará el propio presidente Fidel Castro. En la isla no son muy visibles ánimos beligerantes para una confrontación militar. Sólo pocos días atrás, un funcionario municipal del Partido Comunista reunido con un grupo de orientadores políticos les aclaraba que esa disposición de la militancia para tomar los fusiles le parecía buena, pero que lo más importante en estos momentos era ser más serios en la producción y el ahorro de los recursos. En realidad la preocupación mayor será si finalmente el día 20 de mayo el presidente de EEUU da a conocer el conjunto de medidas encaminadas a endurecer el tratamiento hacia Cuba, además de esta salida del paquete y que concierne a la actividad diplomática cubana en territorio de EEUU. De todas maneras, para cualquier analista, sea cual fuese su cualificación, el nuevo contencioso está a punto de alcanzar los niveles de hipertensión. Y
Castro no guardará silencio. No es su estilo. El 1 de mayo advirtió a
Bush que una intervención en Cuba bien pudiera resultar la última aventura
"fascista" de su Gobierno. Y para el 20 falta poco. |
| Edita Asesores de Publicaciones S.L.
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